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Nuevas patrias para los refugiados

WASHINGTON, DC – En diferentes países de Europa y estados de EE.UU. se está debatiendo el peligro de admitir más refugiados de Siria o, de hecho, cualquier país de mayoría musulmana desde los que se puedan infiltrar miembros o simpatizantes de Estado Islámico o Al Qaeda. Sin embargo, se pierden de vista dos puntos de gran importancia.

Primero, todavía no hay ninguna evidencia de que algunos de los atacantes de París hayan venido entre los refugiados sirios. El pasaporte sirio que se encontró cerca del cuerpo de uno de los terroristas parece haber sido robado, y los terroristas identificados hasta ahora por la policía crecieron en Bélgica o Francia. Son ciudadanos radicalizados, no extranjeros huidos de sus países de origen.

Segundo, en el mundo existen hoy unos 60 millones de refugiados, lo que equivale a cerca de dos veces la población de Bélgica, Hungría o Suecia. Si crearan su propio país, sería del tamaño de Francia. Frente a la inmensidad de esas cifras, los compromisos de recibir miles o incluso decenas de miles de personas apenas mejorarán los padecimientos de los millones que queden sin auxilio.

En lugar de unir los problemas de los refugiados y el terrorismo, los políticos y legisladores deberían abordar cada uno por separado. Sobre el tema de los refugiados, los países occidentales deberían recibir a todos los que sus poblaciones sean capaces de asimilar, demostrando con ello su voluntad de poner en la práctica los valores universales que profesan en lo político y lo moral.