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Nuevos factores verdes del crecimiento

El viernes, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, hizo público el informe final de su Grupo Consultivo de Alto Nivel sobre la Financiación del Cambio Climático (AGF). Como miembros del sector privado del AGF, ambos estamos orgullosos de nuestro trabajo. El resumen ejecutivo pone claramente de manifiesto las opciones disponibles para movilizar 100 mil millones de dólares anuales para mitigar el cambio climático y adaptar a los países y Estados en desarrollo a las condiciones que harían realidad este logro en 2020.

Una de las condiciones principales es conseguir un precio sólido del carbono a 25 dólares la tonelada de CO2 para activar las grandes inversiones del sector privado, necesarias para financiar la transición a una economía baja en carbono. Sin embargo, tememos que aún falta voluntad política con relación al precio del carbono. No podemos esperar hasta 2020 para descubrir por qué aumenta el calentamiento global mientras asistimos a interminables negociaciones internacionales y mientras peligra la existencia de este impulso que se ha generado en el sector privado. Existe una necesidad urgente de empezar a producir resultados concretos desde este momento, basados en iniciativas prometedoras que merecen desarrollarse.

Una de dichas iniciativas es el marco REDD+ (Reducción de las emisiones de la deforestación y la degradación forestal), un esfuerzo para crear valor financiero a favor del carbono almacenado en las selvas tropicales. Atender la degradación de los bosques y la deforestación no puede esperar al 2020. La gran cantidad de recursos que necesitamos para proteger estas áreas se habrán reducido sustancialmente para entonces. Si se hace correctamente, la protección de las selvas tropicales es un método rentable tanto para combatir el cambio climático como para proporcionar un medio de vida sostenible a muchos millones de personas que viven en la actualidad en la pobreza rural. 

El reciente acuerdo entre Noruega e Indonesia abre tres nuevos caminos: no solo protege sino que también restablece la cubierta forestal de turberas que se han convertido en una fuente fundamental de emisiones de carbono. Proporciona un mecanismo eficaz para luchar contra la corrupción y mejora la forma en la que se utiliza la ayuda oficial al desarrollo. Estos programas se pueden ampliar gracias a la participación de un grupo de naciones de ideas afines junto con la sociedad civil.