NIKLAS HALLE'N/AFP/Getty Images

¿Del Brexit al Breferendo?

LONDRES – Si algo es imposible, no sucede. Si un país vota para que dos más dos sea igual a cinco, esta "decisión democrática" terminará siendo invalidada por las reglas de la aritmética, no importa el tamaño de la mayoría o la fuerza con la que "El pueblo ha hablado". Ésta es la historia que hoy está aconteciendo en Gran Bretaña en tanto el gobierno de Theresa May avanza a los tropezones hacia el acto final de la tragicomedia del Brexit.

En 2016, el pueblo británico votó para abandonar la Unión Europea manteniendo al mismo tiempo "los mismos beneficios exactos" de los que gozaba en tanto miembros de la UE. David Davis, el ex ministro de May responsable de la negociación por el Brexit con la UE, utilizó esa frase repetidas veces en el Parlamento, y luego fue adoptada de manera entusiasta por la propia May. Las promesas realizadas por el ex secretario de Relaciones Exteriores Boris Johnson, la voz principal en la campaña del Brexit, fueron aún más exageradas: los británicos tendrían libertad total para vivir, trabajar y estudiar en toda Europa; acceso ilimitado al mercado único de la UE, y plena participación en cualquier institución política que un gobierno post-Brexit pudiera considerar como una selección cuidadosa en el huerto de la UE. En resumen, el referendo de 2016 fue un voto a favor de dos más dos igual a cinco.

Las consecuencias de este autoengaño hoy se están volviendo obvias, en la medida que el gobierno de Gran Bretaña descubre que es incapaz de obtener una mayoría parlamentaria para cualquier plan realista del Brexit. Si esta situación persiste, Gran Bretaña sólo tendrá una alternativa: otro referendo para reconsiderar el resultado imposible de la votación de 2016.

The Times hoy estima que existe una probabilidad del 50% de que haya un referendo de ese tipo. Cuando Justine Greening, uno de los ministros recientemente despedidos del gabinete de May, se convirtió en el primer conservador sénior en proponer esta opción, las objeciones que se le hicieron a su propuesta ya no eran sobre el principio de un segundo referendo, sino sobre la dificultad de decidir cuál era la pregunta y cuál era el método de votación correctos.

Un nuevo referendo está cobrando peso en la agenda política de Gran Bretaña debido al comportamiento contraproducente de los defensores de línea dura del Brexit en el Partido Conservador. Cuando Davis y Johnson renunciaron al gabinete de May, lo que sucedió después fueron rebeliones parlamentarias caóticas -tanto de las facciones euroescépticas como pro-europeas del partido-. Como resultado de ello, el principal partido de la oposición, el Partido Laborista, ahora ve una oportunidad realista de derrocar al gobierno de May y llevar a cabo una elección general uniéndose a los defensores del Brexit de línea dura o a los rebeldes conservadores pro-europeos para terminar con cualquier plan para el Brexit que May pudiera presentar ante el Parlamento. La oposición laborista hace que cada opción para el Brexit pueda bloquearse casi con certeza.

Empecemos por la amenaza de una ruptura "sin acuerdo", en la que Gran Bretaña se quedara afuera de la UE sin ningún tipo de acuerdo sobre una nueva relación. Esto hoy es totalmente inverosímil, porque todos los partidos de la oposición de Gran Bretaña, más la clara mayoría de parlamentarios conservadores cuya principal lealtad es con los intereses empresariales, lo impedirían.

Subscribe now

Exclusive explainers, thematic deep dives, interviews with world leaders, and our Year Ahead magazine. Choose an On Point experience that’s right for you.

Learn More

Casi tan improbable es un "Brexit duro" en el que Gran Bretaña y Europa acuerden una separación ordenada, pero sin acuerdos preferenciales para el comercio futuro. Esto también sería rechazado por todos los partidos opositores, junto con decenas de conservadores centristas. Algunos de los defensores de línea dura del Brexit también se opondrían a cualquier separación acordada de este tipo, ya que obligaría a Gran Bretaña a pagar un importante costo de salida de la UE y a cumplir con reglas europeas para una frontera abierta con Irlanda, a cambio de ningún tipo de privilegio comercial.

El último plan de May para un "Brexit blando" más cooperativo hoy también enfrenta una oposición insuperable de parte de Johnson y Davis, además de varias decenas de seguidores. Estos representantes de línea dura han denunciado el nuevo plan de May como un "Brexit sólo de nombre" y un plan para convertir a Gran Bretana en un "estado vasallo" de la UE. Los laboristas ahora quieren formar una alianza profana con ellos con la esperanza de precipitar un colapso del gobierno.

Esto nos deja frente a una opción final: una rebelión parlamentaria para frenar el Brexit. "Salir del Brexit" es la política oficial de los liberales, los verdes y el Partido Nacional Escocés. Pero todos los defensores serios del Brexit, más la vasta mayoría de los parlamentarios conservadores y el liderazgo laborista, que se sienten obligados a seguir las "instrucciones" del referendo de 2016 obviamente no respaldarán esta opción.

Si May descubre que es incapaz de reunir una mayoría parlamentaria para cualquier versión del Brexit, la renuncia y una elección general no serán su único recurso. Un objetivo aúna a todas las facciones conservadoras, más allá de sus opiniones sobre Europa: evitar una elección general y el riesgo de que los laboristas lleguen al poder. Esto significa que May podría adjuntar una propuesta de referendo a su versión preferida del Brexit, argumentando justificadamente que la respuesta del Parlamento al referendo de 2016 debería ser ratificada o rechazada por otro voto popular. Las investigaciones penales que se iniciaron recientemente sobre un gasto ilegal por parte de la campaña oficial "Irse" de Johnson, y las acusaciones de financiamiento ruso de la campaña paralela de Nigel Farage, ex líder del Partido de la Independencia del Reino Unido, justifican aún más un referendo final.

El liderazgo laborista probablemente se oponga a un nuevo referendo, porque haría descarrilar sus esfuerzos por forzar una elección general. Pero los liberales y los nacionalistas escoceses crucialmente respaldarían con entusiasmo un referendo siempre que les ofreciera a los votantes la opción de mantener a Gran Bretaña dentro de la UE. Como resultado de ello, May no tendría ningún problema en reunir una mayoría parlamentaria para un paquete legislativo que uniera su plan para el Brexit con un referendo para decidir entre el Brexit y el status quo alternativo de quedarse en la UE.

La lógica sugiere que un referendo de esta naturaleza revertiría la decisión de 2016 de irse de la UE, porque cualquier propuesta específica para el Brexit presentada por el gobierno sería mucho menos atractiva que los engaños utópicos que lograron asegurar una mayoría estrecha hace dos años. Pero, un año después, el pueblo británico podría estar tan enojado con Europa que volvería a votar por Irse. Si así fuera, el Brexit podría seguir adelante en base a los términos que negocie May, no importa cuáles fuera, y nadie podría quejarse de las consecuencias o los costos.

Más allá de cuál sea el desenlace, los votantes habrían hecho una elección honesta entre opciones genuina y correctamente articuladas. Eso sería una verdadera democracia, en lugar de la demagogia de dos más dos es igual a cinco.

http://prosyn.org/8Narkiz/es;

Handpicked to read next

Cookies and Privacy

We use cookies to improve your experience on our website. To find out more, read our updated cookie policy and privacy policy.