2

Netanyahu, el palestino

FILADELFIA – En enero, los votantes israelíes irán a las urnas para una elección que promete darle al primer ministro Benjamín Netanyahu una renovación de su mandato. Difícilmente pueda hallarse perspectiva más odiosa para la izquierda israelí, para el gobierno del presidente Barack Obama en los Estados Unidos, para la mayoría de los líderes europeos y para muchos judíos estadounidenses.

Pero los que más la detestan son los palestinos. En la larga y dolorosa historia del conflicto árabe-israelí, a ningún primer ministro israelí han denigrado tanto como a Netanyahu (a no ser quizá Ariel Sharon). La razón es sencilla: Netanyahu es uno de ellos.

Por supuesto que no lo es en sentido literal. Pero, a diferencia de otros primeros ministros de Israel (una vez más, con la posible excepción de Sharon), Netanyahu adoptó para sí la estrategia política de “sumud” (firmeza) de los palestinos.

La filosofía de sumud hunde sus raíces en la fe inquebrantable de los palestinos en que la causa que defienden es justa y los métodos que emplean, apropiados. Esta creencia se manifiesta en la cultura palestina en formas tanto pasivas como activas; demanda obstinación y admite la crueldad, la violencia y la duplicidad.