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El neoliberalismo y el neoconfucianismo se juntan

Occidente ha dominado el mundo desde la Revolución Industrial. Hoy ese dominio parece amenazado por los herederos del confucianismo del Asia oriental, la ideología por excelencia de la cohesión estatal.

Los siglos de inculcación del confucianismo fueron tan importantes para el surgimiento de las economías del Asia oriental caracterizadas por el hipercrecimiento como la conjunción del protestantismo y el surgimiento del capitalismo para Occidente. Los principios del confucianismo siguen constituyendo un compás interno para la mayoría de los asiáticos orientales en una era posconfuciana, así como las admoniciones bíblicas siguen siendo normas para Occidente en una era posreligiosa.

La orientación fundamental del confucianismo ha cambiado poco desde que los discípulos de Confucio de una generación anterior a la de Sócrates recopilaron sus aforismos. De hecho, el confucianismo llegó a ser la ideología oficial del Estado chino dos siglos antes del nacimiento de Cristo.

El confucianismo fue esencialmente una justificación filosófica del gobierno por parte de una burocracia benévola dirigida por un soberano virtuoso. La virtud garantizaba la armonía entre el hombre y la naturaleza, además de la obediencia dentro de una sociedad estratificada. Un principio confuciano clásico es el siguiente: poseer la virtud brindará al soberano el pueblo; poseer al pueblo le brindará el territorio; poseer el territorio le brindará su riqueza; poseer la riqueza le brindará recursos para gastar. La virtud es la raíz; la riqueza es el resultado.