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Los desatendidos hijos financieros de los Estados Unidos

WASHINGTON, DC – Esta semana, el Congreso de los Estados Unidos volvió a rechazar una modesta consignación presupuestaria que habría apuntalado la financiación del Fondo Monetario Internacional y habría contribuido a que China y otras economías en ascenso tuvieran mayor responsabilidad al respecto. El apoyo al FMI puede parecer algo arcano, pero tiene importantes consecuencias para el papel mundial de los EE.UU.... y las señales al respecto no son buenas.

De hecho, si alguna vez hubo un momento para la aprobación por parte del Congreso del plan de reforma del FMI, era éste: esa decisión habría aumentado en gran medida la capacidad del FMI para apoyar a Ucrania, objetivo americano fundamental, a un costo mucho menor que la opción substitutiva de una garantía crediticia bilateral de los EE.UU.

La medida no aprobada entrañaba sólo una transferencia de compromisos anteriores de los EE.UU. de una cuenta complementaria a la fuente básica de financiación del FMI, sin costo prácticamente para los contribuyentes. La aprobación por parte del Congreso habría servido para aplicar un acuerdo, concertado en la Cumbre del G-20 celebrada en Seúl en 2010, para duplicar la capacidad prestadora del Fondo.