Skip to main content

delong213_MarioTamaGettyImages_businessmenjobline Mario Tama/Getty Images

No, no “necesitamos” una recesión

BERKELEY – Recientemente recibí un email de mi amigo Mark Thoma de la Universidad de Oregon, preguntándome si había percibido un incremento en los comentarios que sugieren que una recesión sería una depuración positiva y saludable para la economía (o algo en esas líneas). En verdad, yo también he notado que hay más analistas que expresan la visión de que “las recesiones, por más dolorosas que sean, son un aporte necesario para el crecimiento”. Estoy bastante sorprendido.

Por supuesto, era bastante frecuente que los analistas hablaran de una recesión “necesaria” antes de que la gran recesión golpeara en 2008-2010. Pero yo, personalmente, suponía que este argumento había muerto hace mucho. ¿Quién podría decir en 2019 con cara impávida que una recesión y un alto desempleo en condiciones de baja inflación sería algo bueno?

Aparentemente, estaba equivocado. El argumento resulta ser un ejemplo de lo que el economista y premio Nobel Paul Krugman llama una “idea zombi… que debería haber muerto hace mucho tiempo frente a la evidencia o la lógica, pero que sigue avanzando con los pies a rastras, devorándose el cerebro de la gente”. Claramente, quienes dicen que las recesiones son bienvenidas nunca han analizado los datos. Si lo hicieran, entenderían que los cambios estructurales beneficiosos para la economía ocurren en tiempos de bonanza, no en tiempos de crisis.

Obviamente, trasladar a los trabajadores de una actividad de producto marginal bajo a una actividad de producto marginal cero no es un progreso. Tampoco existe una razón teórica o empírica para pensar que no se pueden trasladar personas y recursos directamente de actividades de producto marginal bajo a alto durante los repuntes, como si hiciera falta un desastre total para crear las condiciones para esos movimientos.

Quienes más aclaman a viva voz las recesiones por lo general no son los consumidores, los trabajadores o los empleadores. La mayoría de las veces son los financistas. Después de todo, los propios trabajadores rara vez están descontentos de trabajar durante los períodos de bonanza.

Sin duda, en los años 1970, el economista y premio Nobel Robert Lucas especulaba que, después de un lapso de bonanza, los trabajadores en realidad terminarían estando disconformes por haber trabajado durante los buenos tiempos. Al no haber percibido bien los precios de los productos que estaban comprando, sostenía, descubrirían que había sobreestimado sus salarios reales (ajustados por inflación): no habían estado ganando tanto como pensaban. Pero Lucas nunca explicó por qué los trabajadores tendrían más información sobre los salarios que sobre los precios cuando en verdad pagaban por la comida, el alquiler y otras cosas. Hasta como descripción abstracta de algún proceso no especificado, la conjetura general tenía muy poco sentido.

Subscribe now
ps subscription image no tote bag no discount

Subscribe now

Subscribe today and get unlimited access to OnPoint, the Big Picture, the PS archive of more than 14,000 commentaries, and our annual magazine, for less than $2 a week.

SUBSCRIBE

Asimismo, los consumidores rara vez perciben mal la utilidad de lo que compran. Y las empresas, del mismo modo, rara vez están disconformes con haber producido durante un período de bonanza. También tienen tanta información sobre los precios a los que compran como sobre los precios a los que venden. Y también son objeto de lo que Lucas llamaba “percepciones erróneas nominales”. El poder de monopolio (y de monopsonio) puede introducir una cuña entre los precios y los ingresos marginales (y entre los salarios y los costos laborales marginales). Pero, en términos generales, las empresas prefieren contratar más trabajadores y fabricar más cosas al salario/precio actual que sea. Aprovecharán las oportunidades conocidas en el presente en lugar de esperar algún futuro desconocido.

¿Quién es el más miope entonces durante los períodos de bonanza? Todos aquellos que invirtieron en verdaderas estafas como Theranos, o en apuestas riesgosas como WeWork y Bitcoin. Son los que lamentan lo sucedido y desean que el banco central les hubiera sacado la ponchera mucho antes. Si tan sólo no hubieran sucumbido a un ataque de operaciones de retroalimentación positiva. Si tan sólo no se hubieran dejado llevar por una exuberancia irracional, enamorándose de lo que escuchaban en la cámara de resonancia de chismes financieros. Como bromeó el historiador económico del siglo XX Charles P. Kindleberger, “No hay nada tan perturbador para el bienestar y el juicio de alguien que ver cómo un amigo se vuelve rico”.

La envidia y la codicia son las musas que siempre convencen a algunos de comprar en el pico de una burbuja. Sólo después estos tontos se preguntarán por qué no habían visto más señales de los riesgos, o por qué no habían buscado algún otro argumento que los mantuviera en su para mantenerlos en sus cabales.

Sin embargo, inclusive desde esta perspectiva, la convicción de que es necesario un período de liquidación y contracción después de un lapso de bonanza sigue siendo incomprensible. Los ciclos comerciales pueden terminar con un fuerte reajuste en el que los valores de los activos se vuelven a depreciar para reflejar los fundamentos subyacentes, o pueden terminar en una depresión y en un desempleo masivo. Nunca existe una buena razón para que deba prevalecer la segunda opción.

https://prosyn.org/vAYiIsGes;
  1. palacio101_Artur Debat Getty Images_earthspaceshadow Artur Debat/Getty Images

    Europe on a Geopolitical Fault Line

    Ana Palacio

    China has begun to build a parallel international order, centered on itself. If the European Union aids in its construction – even just by positioning itself on the fault line between China and the United States – it risks toppling key pillars of its own edifice and, eventually, collapsing altogether.

    5
  2. rajan59_Drew AngererGetty Images_trumpplanewinterice Drew Angerer/Getty Images

    Is Economic Winter Coming?

    Raghuram G. Rajan

    Now that the old rules governing macroeconomic cycles no longer seem to apply, it remains to be seen what might cause the next recession in the United States. But if recent history is our guide, the biggest threat stems not from the US Federal Reserve or any one sector of the economy, but rather from the White House.

    3
  3. eichengreen134_Ryan PyleCorbis via Getty Images_chinamanbuildinghallway Ryan Pyle/Corbis via Getty Images

    Will China Confront a Revolution of Rising Expectations?

    Barry Eichengreen

    Amid much discussion of the challenges facing the Chinese economy, the line-up of usual suspects typically excludes the most worrying scenario of all: popular unrest. While skeptics would contend that widespread protest against the regime and its policies is unlikely, events elsewhere suggest that China is not immune.

    4
  4. GettyImages-1185850541 Scott Peterson/Getty Images

    Power to the People?

    Aryeh Neier

    From Beirut to Hong Kong to Santiago, governments are eager to bring an end to mass demonstrations. But, in the absence of greater institutional responsiveness to popular grievances and demands, people are unlikely to stay home.

Cookies and Privacy

We use cookies to improve your experience on our website. To find out more, read our updated Cookie policy, Privacy policy and Terms & Conditions