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Cómo ingeniárselas para evitar la caída libre

NUEVA YORK – La derrota en la elección senatorial de Massachussets ha privado a los demócratas de Estados Unidos de 60 votos necesarios para sancionar la reforma sanitaria y otra legislación, y ha cambiado la política norteamericana -al menos por el momento-. Pero, ¿qué nos dice ese voto sobre los votantes y la economía de Estados Unidos?

No anuncia un giro hacia la derecha, como sugieren algunos expertos. Más bien, el mensaje que envía es el mismo que enviaron quienes votaron al presidente Bill Clinton hace 17 años: "¡Es la economía, estúpido!" y "Empleos, empleos, empleos". De hecho, en el lado opuesto de Massachussets en Estados Unidos, los votantes de Oregon aprobaron un referendo en respaldo de un aumento de los impuestos.

La economía estadounidense está pasando por un trance difícil -a pesar de que se ha reanudado el crecimiento y de que los banqueros vuelven a recibir sobresueldos gigantescos-. A más de uno de cada seis norteamericanos le gustaría un empleo de tiempo completo que no puede conseguir; mientras que el 40% de los desempleados ha estado sin trabajo durante más de seis meses.

Como aprendió Europa hace mucho tiempo, los períodos de dificultad prolongan el desempleo, a la vez que las capacidades y las perspectivas se deterioran y los ahorros se evaporan. Los 2,5-3,5 millones de embargos de casas que se esperan este año excederán los de 2009, y el año empezó con lo que se estima que sea la primera de muchas quiebras inmobiliarias comerciales importantes. Incluso la Oficina de Presupuesto del Congreso predice que recién a mitad de la década el desempleo regresará a niveles más normales, conforme Estados Unidos experimenta su propia versión del "malestar japonés".