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El luto se conecta

PALO ALTO – Mi querida amiga Kris Olson falleció la semana pasada. No ocurrió después de una larga enfermedad, ni siquiera en un accidente de carretera. Simplemente se fue a dormir una noche, y ya estaba muerta cuando su hijo intentó despertarla en la mañana. Sin drama, sin despedidas… así de simple.

Supe la noticia dos días después por correo electrónico a través de mi hermano, que se había enterado por un amigo. Luego recibí un par de correos electrónicos de otros amigos que reenviaban mensajes de personas que ni siquiera conozco, con cc: a algunos nombres algo más familiares. Llamé a un amigo, que me contó unos pocos detalles: el esposo de Kris no estaba en casa, pero se apresuró a viajar de regreso. Y no, no hubo la menor advertencia, ni la más mínima señal. Ningún problema de salud, excepto que unos años antes se había roto un brazo al intentar coger un balón de fútbol.

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Tuve que tener esas conversaciones para convencerme de que Kris ya no estaba entre nosotros. Y luego, esos mensajes electrónicos que confirmaban la noticia. La había visto por última vez apenas hacía un mes: viva y vibrante, como siempre. Fuimos a lo de su peluquera, donde conversamos de esto y lo otro mientras nos cortaban el cabello. Después nos fuimos de compras al centro comercial de Stanford y almorzamos una sopa. Tuvimos que sentarnos afuera en un día inusualmente frío, pues los restaurantes estaban todos llenos.

Era la de siempre: llena de alegría y planes para sus hijos, con su afición a observar aves y su trabajo de consultora. Kris era inteligente y nada pretenciosa. Le encantaba el chismorreo, pero siempre podía perdonar las faltas de alguien. Había trabajado en mercadeo en la Apple de los primeros días, y probablemente le había puesto los puntos sobre las íes a Steve Jobs un par de veces.

Más tarde visité su cuenta en Flickr para ver sus fotos: http://www.flickr.com/photos/kristenolson/ .   Me llamó la atención la penúltima: http://www.flickr.com/photos/kristenolson/4241087527/ , un ave en pleno vuelo en una toma muy clara y en agudo contraste con un segundo plano borroso de mar y cielo. Pero esa no era Kris, escapando de alguna vida triste. Había una mejor:   http://www.flickr.com/photos/kristenolson/4241806180 , un halcón de lomo rojo y mirada penetrante, robusto y macizo, mirando de costado a la cámara. Prudente, suave, pero nada de apocado.

Entonces visité la página de Kris en Facebook, y ahí rompí a llorar. Sus fotografías en Flickr eran su arte, una especie de espacio conmemorativo, pero su página en la red social reunía su vida, con homenajes de muchas personas. Es evidente que tocó las vidas de muchos, en algunos casos de manera semioficial, como el Capítulo de la Península Central de la Liga Nacional de Organizaciones de Caridad, pero la mayor parte eran simplemente amigos.

Nuestra amistad comenzó en 1982 y continuó fuera de Facebook; no creo haber visto su página más de un par de veces desde que "confirmamos" que éramos amigas hace un par de años. Nos comunicábamos por correo electrónico, pero principalmente cara a cara algunas veces al año. Su página de Facebook no llevaría a pensar que, aunque conocía a un montón de personas del mundo de los negocios, no le impresionaban demasiado los “pesos pesado”. No es que fuera ruda o poco amable, sencillamente sabía guardar las proporciones.

Entonces, ¿qué significa Facebook de cara a la muerte? Los genes son una manera de trascendencia: uno puede ver sombras o atisbos de la persona en sus hijos y otros parientes. Las creaciones de una persona son otra, se trate de diarios o fotografías en Flickr, un armario hecho a mano o recetas de pastelería.

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Sin embargo, tal vez las creaciones más significativas sean los pensamientos y cambios que dejamos en los demás. Con el tiempo, esta estela se dispersaba y desaparecía tras la muerte, pero ahora, con Facebook y otras herramientas, la página de una persona es un lugar de reunión de las huellas dispersas. Kris conocía mucha gente, en muchos contextos distintos, que ahora comparte recuerdos en su página.

Hoy los recuerdos de Kris siguen vivos y se los puede ver desde cualquier lugar. Perdurarán de manera mucho más eficaz, y a sus amigos les resultará más fácil verlos. A través de ella y su página tal vez haya algunos que se terminen por conocer, o puede que a otros les sirva para recordarla o hasta descubrir aspectos nuevos que no habían advertido en ella mientras vivía. Así se reavivan los recuerdos y, al mismo tiempo, se alivia el dolor.