Margaret Scott

El fantasma de Monnet

LONDRES – Algunas buenas ideas se asemejan más a un objeto bello con una bomba de tiempo en su interior. El ideal de una Europa unificada, aunque no esté destinada a  explotar, bien podría desintegrarse de todas maneras. Para entender por qué, ayuda revisar los orígenes intelectuales de la Unión Europea.

Uno de los principales arquitectos de la UE, Jean Monnet, un diplomático y economista francés, pasó gran parte de la Segunda Guerra Mundial en Washington DC, en calidad de negociador para los aliados europeos. Después de la derrota de Alemania, estaba convencido de que sólo una Europa unida podría impedir otra guerra devastadora en Occidente. "No habrá paz en Europa", escribió en sus memorias, "si los estados se reconstituyen sobre la base de la soberanía nacional".

Casi todos en el continente europeo, exhaustos por la guerra, y enfrentados a las instituciones destrozadas de sus estados-naciones devastados, coincidían. Sólo los británicos victoriosos, con sus antiguas instituciones más o menos intactas, manifestaron escepticismo, no tanto respecto de la unidad continental como de su propia participación en el ambicioso proyecto de Europa.

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