Catching the Sun Alfonsina Blyde/Flickr

La recuperación de cerebros

DUBAI – En 1968, mientras estudiaba en la escuela militar Mons Officer Cadet School en el Reino Unido, tuve que visitar un hospital. Allí conocí a un médico que, para mi sorpresa, hablaba árabe con fluidez. Me enteré de que era recién llegado al Reino Unido, de modo que le pregunté si pensaba quedarse mucho tiempo o si iba a regresar a su hogar. Me respondió con un dicho árabe que se traduce así: "Mi hogar es donde puedo comer".

Recordé las palabras de ese médico durante muchos años, porque subrayan la contradicción entre nuestra visión idealizada de "hogar" y las duras realidades de la vida que obligan a gente talentosa a abandonar sus hogares.

El médico era un caso típico del fenómeno de "fuga de cerebros" que ha aquejado a los países en desarrollo durante décadas. Esos países invierten sus escasos recursos en educar a médicos, ingenieros y científicos, con la esperanza de que se conviertan en motores de prosperidad. Luego ven con consternación cómo migran a Occidente, llevándose consigo la promesa de su talento.

To continue reading, please log in or enter your email address.

To read this article from our archive, please log in or register now. After entering your email, you'll have access to two free articles every month. For unlimited access to Project Syndicate, subscribe now.

required

By proceeding, you agree to our Terms of Service and Privacy Policy, which describes the personal data we collect and how we use it.

Log in

http://prosyn.org/uFQkMYY/es;

Cookies and Privacy

We use cookies to improve your experience on our website. To find out more, read our updated cookie policy and privacy policy.