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El fin de la solución de dos Estados

BANGALORE – Los esfuerzos valientes del secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, para salvar el proceso de paz israelí-palestino están a punto de fracasar. Aunque lograr un acuerdo sustancial era un sueño imposible, este desengaño reciente imposibilitará a los Estados Unidos mantener incluso la farsa de un “proceso de paz” que se distinguió por ser más proceso que paz. Y tal vez eso no sea algo malo.

Las negociaciones están fracasando por varias razones, empezando por la continua colonización israelí de los territorios ocupados en 1967, a pesar de la oposición de la comunidad internacional, incluidos los Estados Unidos. Sobre todo, Israel ha acelerado la construcción de los asentamientos desde que empezó la ronda de negociaciones más reciente, mientras que sus demandas han ido en aumento, en especial en lo que se refiere al despliegue de sus tropas en el Valle del Jordán. Liberar unas cuantas decenas de prisioneros palestinos no es sustituto de verdaderas concesiones en estos asuntos contenciosos.

Lo que empeora la situación es que los Estados Unidos se han abstenido continuamente de usar su peso sustancial para obligar a Israel a cambiar de rumbo, debido a la fortaleza interna del grupo de cabildeo pro Israel, en especial el Comité de Asuntos Públicos, Estados Unidos-Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés). Claramente, Kerry designó a Martin Indyk –ciudadano australiano, británico de nacimiento, que empezó su carrera política en los Estados Unidos trabajando para AIPAC temprano los años ochenta– como el principal mediador de los Estados Unidos.

La división entre Gaza, controlada por Hamas, y Cisjordania, controlada por Fatah, ha sido otro obstáculo para el acuerdo de paz. Esto, también, está enraizado en la intransigencia estadounidense-israelí, específicamente su renuencia a aceptar la victoria de Hamas en las elecciones de 2006 y a reconocer el grupo como el representante palestino legítimo. Esta política alentó a Fatah a no ceder poder a Hamas en Cisjordania, lo que suscitó la división en la Palestina ocupada.