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El monstruo que se está gestando en Egipto

BRUSELAS – El 15 de diciembre, el proyecto de constitución de Egipto debe someterse a un referendo. Hace un año, los egipcios se entusiasmaron cuando se enteraron de que finalmente la constitución de su país iba a reflejar sus esperanzas y aspiraciones democráticas. Sin embargo, el documento que votarán ahora muy probablemente eche por tierra esas esperanzas y desvanezca las perspectivas democráticas de los egipcios.

El proceso de elaboración de la nueva constitución fue apresurado y no contó con el aporte de liberales, no musulmanes y mujeres, que boicotearon el proceso, debido a la preponderancia de islamistas. La Hermandad Musulmana, y principalmente el presidente Mohamed Morsi, confía en la suposición de que la fuerza del voto islamista de Egipto le brindará apoyo suficiente entre los "egipcios comunes", y en que la oposición tendrá poco impacto en el resultado del referendo.

Un asesor político del gobernante Partido Libertad y Justicia -el ala política de la Hermandad Musulmana- hasta llegó a alardear con que los Hermanos fácilmente podrían movilizar 20 millones de seguidores. Los Hermanos desestiman a aquellos que han manifestado en las calles durante las últimas tres semanas como simpatizantes de Mubarak.

La decisión de Morsi del 22 de noviembre de otorgarse a sí mismo autoridad absoluta para el objetivo espurio de defender la revolución no es nuevo para Egipto. Una sucesión de presidentes dictatoriales gobernaron el país bajo un estado de emergencia durante más de 40 años. Mientras que Morsi ahora prometió ejercer presión para anular un decreto que le otorga poderes sin supervisión judicial, parece que fue ayer cuando el pueblo estaba decidido a dejar sus miedos de lado y confiar en que Morsi estaba dispuesto a gobernar según los intereses de todos los egipcios.