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¿Modernización "a la carta"?

BERLIN -- Hace dos siglos, las revoluciones de Estados Unidos y de Francia impulsaron el concepto legal natural de los derechos humanos inalienables. Sin embargo, tuvieron que pasar casi dos siglos de guerras, desastres políticos y sociales y descolonización para que esta idea fuera aceptada globalmente, al menos en teoría.

En un principio, la idea de derechos humanos estaba limitada a la política doméstica. En las relaciones internacionales, el poder, no el derecho, seguía siendo lo único que importaba: el concepto tradicional de soberanía de Estado se centraba exclusivamente en el poder -vale decir, en el control sobre la gente y el territorio- y protegía la autoridad del Estado, sin importar si su ejecución era civilizada o brutal, democrática o autoritaria.

Los juicios de Nuremberg de los criminales de guerra alemanes después de la Segunda Guerra Mundial marcaron el primer cambio importante en la manera en que el mundo entendía el concepto de soberanía. Por primera vez, todo un liderazgo estatal fue sometido a juicio por sus crímenes, así como sus representantes y adeptos fueron llevados ante la justicia.

Los juicios de Nuremberg y, paralelamente, la creación de las Naciones Unidas y su Declaración Universal de Derechos Humanos, señalaron la creciente importancia del derecho en las relaciones internacionales. La soberanía ya no se basaba exclusivamente en el poder, sino, cada vez más, en la ley y el respeto por los derechos de los ciudadanos.