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Enamorando a los principitos de China

CLAREMONT, CALIFORNIA – Los "principitos" de China -los hijos de los altos funcionarios chinos que se benefician de privilegios dadivosos en educación, empleo y negocios- están bajo la lupa como nunca antes. Bo Xilai, el hijo de uno de los camaradas de Mao y un supuesto "inmortal" de la revolución, recientemente fue sentenciado a prisión perpetua después de su procesamiento por cargos de corrupción y abuso de poder.

Fuera de China, los principitos también están sintiendo el calor. No hace mucho tiempo, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos anunció que estaba investigando la contratación de principitos por parte de JPMorgan Chase en Hong Kong, quienes aparentemente hacían acuerdos lucrativos de reaseguro para el banco.

Mientras que los escándalos recientes han puesto a los principitos de China bajo el foco riguroso de los medios, estos se han convertido en mercancías codiciadas para las compañías occidentales que buscan capitalizar sus guangxi (conexiones) para cerrar transacciones multimillonarias. La lista de instituciones financieras que se han involucrado en este tipo de prácticas de contratación parece un quién es quién en la banca de inversión.

Por supuesto, es prematuro concluir que JPMorgan violó la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero de Estados Unidos al emplear a hijos de funcionarios chinos que supervisaban compañías que contrataban al banco para reasegurar sus ofertas de acciones. Sin embargo, el caso subraya una tendencia mayor: la seducción de los principitos de China par parte de instituciones educativas y empresas occidentales prestigiosas con el fin de promover sus intereses parroquiales en el floreciente mercado chino.