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Tigre caído, dragón sacudido

CLAREMONT, CALIFORNIA – Menos de 18 meses después de su nombramiento como Secretario General del Partido Comunista de China, Xi Jinping, está a punto de enjaular a un alto funcionario corrupto: el “tigre” político más grande en la historia de la República Popular. A pesar de que los rumores de la inminente caída del exjefe de seguridad interna Zhou Yongkang han estado circulando durante meses, muchos observadores mantenían aún dudas sobre si Xi procesaría a Zhou y, consiguientemente, sobre si rompería la regla no escrita, establecida desde hace ya mucho tiempo atrás, de inmunidad para los miembros activos o jubilados del Comité Permanente del Buró Político.

Sin embargo, ahora las dudas sobre el destino de Zhou se han disipado, esto debido a una reciente oleada de noticias sin censura en los medios de comunicación chinos que revelaron impactantes detalles sobre actos de corrupción que involucran a familiares y a exsubordinados de Zhou. Un periódico informó sobre que las autoridades recientemente registraron las casas de dos hermanos de Zhou. A pesar de que estas historias aún no han llegado a implicar a Zhou de manera directa, es solo cuestión de tiempo hasta que el gobierno chino lo acuse oficialmente por actos de corrupción.

Los informes que se susurran son aún más espeluznantes. Se dice que Zhou conspiró para asesinar a su primera esposa, y existen rumores sobre que en la cúspide del escándalo del año pasado, que implica al exjefe del Partido en Chongqing, Bo Xilai, Zhou intentó asesinar a Xi en el complejo de gobierno Zhongnanhai.

Basándose en lo que la prensa china ha dado a conocer hasta ahora, queda claro que el caso de Zhou será el escándalo más feo e impactante, y de proporciones nunca antes vistas en el país, que implique a un jefe de alto nivel del Partido. Hará que Bo, un aliado de Zhou y exmiembro del Buró Político, quien fue condenado a cadena perpetua por corrupción, se vea como un ladrón de poca monta.