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La supervivencia después de Tiananmen

HONG KONG – Puede ser difícil creerlo, pero hace 25 años el Partido Comunista Chino (PCC) estuvo a punto de ser derrocado por un movimiento nacional a favor de la democracia. Los nervios de acero del desaparecido líder supremo, Deng Xiaoping, y los tanques del Ejército de Liberación Popular –enviados para aplicar la ley marcial y frenar las protestas en la Plaza de Tiananmen en Beijing– permitieron al régimen, a costa de cientos de vidas civiles, evitar la caída.

Con ocasión de los 25 años de la masacre en la Plaza de Tiananmen el 4 de junio de 1989, dos preguntas destacan: ¿Cómo ha logrado sobrevivir el PCC en los últimos veinticinco años del siglo? Y ¿podrá durar su régimen otros 25 años?

La respuesta a la primera pregunta es relativamente sencilla. El ajuste de políticas, tácticas inteligentes de manipulación y una buena dosis de suerte permitieron al PCC ganar el apoyo necesario para conservar el poder y frenar a las fuerzas desestabilizadoras.

Sin duda, cometieron errores serios. Después de la masacre, los dirigentes conservadores chinos trataron de revertir las reformas liberalizadoras que Deng había iniciado en los años ochenta, llevando así a la economía de su país hacia una recesión. Además, la implosión de la Unión Soviética en 1991 causó pánico al PCC.