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Dándole sentido a la concientización

STANFORD – En una recepción no hace mucho, conocimos a un "gurú de la concientización". Sí, ése es, en verdad, el título profesional que figura en su tarjeta comercial -una tarjeta que lleva el logo de una enorme compañía multinacional de software-. Su trabajo consiste en enseñarles a los empleados estresados de la empresa el "arte de la concientización", que se ha descrito como "una conciencia que surge cuando se presta atención, intencionalmente, en este momento, de una manera acrítica" y "sabiendo qué es lo que tenemos en mente".

La concientización parece estar en todas partes hoy en día. Empresas como Apple, Sony, Ikea y Google se han sumado a la tendencia, y ahora incluyen la concientización o la meditación en los paquetes de beneficios para sus empleados, con la esperanza de cultivar una fuerza laboral más feliz, más saludable y más productiva.

Es más, algunos hospitales ofrecen sesiones de meditación y concientización a sus pacientes y empleados, y algunas escuelas elementales asignan "descansos" conscientes a niños alborotados. Este año, la sección "Well" de The New York Times ya tiene más de una docena de artículos sobre la concientización. Una búsqueda en Google de la palabra arroja unos 67 millones de resultados.

Se han hecho aseveraciones extravagantes sobre la concientización. Sus defensores aseguran que puede mejorar una cantidad de trastornos -entre ellos la ansiedad, la depresión, el estrés y hasta la adicción a las drogas- al mismo tiempo que impulsa la productividad. ¿Pero la concientización puede cumplir con sus muchas promesas?

Sin duda, la concientización tiene un fundamento científico. Pero la ciencia no justifica ningún estilo de vida o patrón de pensamiento en particular, porque la base es la respiración.

Situado en lo profundo del bulbo raquídeo hay un pequeño grupo de neuronas, el complejo pre- Bötzinger, que asocia la respiración con los sentimientos de relajación, atención, excitación y ansiedad. Conocido como el "marcapasos de la respiración", comunica la actividad en el centro de control respiratorio del cerebro a la estructura responsable de generar excitación en todo el cerebro. Gracias a esta región del cerebro, una respiración lenta, suave y rítmica puede inducir un estado de calma.

Pero la versión de concientización que prevalece en la actualidad se extiende más allá de la respiración y guía la manera en que piensan los médicos. En los últimos 30 años, muchos estudios, entre ellos meta-análisis, dicen demostrar que cuando se practica regularmente este tipo de concientización, la gente experimenta cambios positivos en su sensación de bienestar, sus relaciones, su capacidad de concentración, su experiencia del dolor físico y emocional y su capacidad de disfrutar la vida.

Sin embargo, muchos de estos estudios, quizás inclusive la mayoría, parecen ser observacionales (es decir, no controlados) o estar mal controlados, y son susceptibles al sesgo de publicación -la tendencia a publicar solamente estudios que sustentan la hipótesis, también conocida como el "efecto de guardar en el cajón"-. Nos preguntamos cómo, en un estudio controlado aleatoriamente, la concientización se podría comparar con otras intervenciones que reducen el estrés, como adoptar una mascota, caminar regularmente o practicar yoga, que incorpora la respiración consciente.

En efecto, la concientización puede conllevar un riesgo, en comparación con estas otras intervenciones. En algunos casos, la concientización ha cobrado una especie de estatus de culto, y algunos profesionales han reportado sentimientos de despersonalización y desapego y hasta pérdida de identidad. Otros han tenido reacciones más extremas, que incluyen psicosis, alucinaciones, confusión, manía o depresión. Tal vez esos resultados no deberían sorprender, dado que la práctica de la concientización alienta la exploración de experiencias -negativas, neutras o positivas- con una actitud acrítica.

La adopción de la concientización por parte de tantas compañías de alta tecnología puede ser particularmente problemática, porque efectivamente podría estar encubriendo el verdadero problema: empleados estresados y con un exceso de trabajo crónico. En un momento en que las empresas están implementando medidas de recorte de gastos y presionando a sus empleados para que mejoren su productividad, los programas de concientización y meditación son una solución más amigable para la gerencia que aumentar los sueldos o contratar más empleados.  

Pero hay algo más. Algunos líderes empresariales en Silicon Valley ven a la concientización como una manera de mejorar la "inteligencia emocional" (IE) de los empleados, que ayuda a la gente a entender las motivaciones de los demás, impulsando así la competitividad. Como le dijo a la revista Wired Chade-Meng Tan -el fundador del Instituto de Liderazgo Busca Dentro de Ti Mismo, que ofrece cursos de concientización y meditación a Google-, "todos saben que esto de la IE es bueno para su carrera y todas las empresas saben que, si su gente tiene IE, van a ganar una tonelada de dinero".

Más allá de si en verdad la concientización es o no la panacea que dicen sus defensores, no hay dudas sobre su poder de atracción. Mientras que a las empresas les gusta la idea de que la concientización pueda mejorar sus resultados, los individuos pueden estar ansiosos por encontrar una vía de escape de sus preocupaciones cotidianas (especialmente ahora que Downton Abbey ha quedado relegada a la categoría de repeticiones).

El año pasado se produjeron numerosos atentados terroristas, asesinatos masivos, deformidades fetales causadas por infecciones del virus Zika y, no menos importante, la elección presidencial estadounidense y sus amargas consecuencias. Si la respiración profunda y concentrarse en el aquí ahora puede ayudar a aliviar la carga de algunos de esos recuerdos, anótennos.