US Secretary of State nominee Mike Pompeo testifies before the Senate Foreign Relations Committee JIM WATSON/AFP/Getty Images

La conveniencia de la diplomacia secreta

CAMBRIDGE – Cuando el Senador por Nueva Jersey Robert Menéndez anunció que se opondría a la nominación de Mike Pompeo a Secretario de Estado de EE.UU., explicó que este, que actualmente es Director de la CIA, no había comunicado su viaje a Corea del Norte en el fin de Semana Santa como enviado del Presidente Donald Trump.

Para Menéndez, eran inaceptables la audacia y el secretismo de los preparativos de la administración Trump para la cumbre entre el presidente estadounidense y el líder norcoreano Kim Jong-un. “No es que espere que la diplomacia se exponga públicamente”, dijo en un discurso reciente, “pero sí que un nominado a la Secretaría de Estado comparta algunas opiniones sobre una visita así delante de los congresistas que dirigen el comité, en particular si se le hacen preguntas específicas acerca de Corea del Norte. Creo que el jefe de la diplomacia de la nación debe ser franco”.

La constitución de EE.UU. asigna a los senadores la responsabilidad de confirmar por voto mayoritario a los nominados al gabinete del presidente. Los padres fundadores querían asegurarse de que las personas que desempeñaran altos cargos de confianza pública estuvieran bien calificadas, no solo a juicio de un solo individuo, sino tras una exhaustiva evaluación de un Senado electo independientemente.

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