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Las matronas salvan vidas

TORONTO – En las últimas décadas se han producido increíbles avances en la sanidad de mujeres y niños. Desde 1990, las muertes evitables de niños han bajado en un 50% y la mortalidad materna lo ha hecho en un 45%. Pero demasiadas madres y recién nacidos todavía mueren de causas prevenibles. Con acceso a matronas calificadas, muchas de sus vidas se podrían salvar.

Cada año un promedio de un millón de niños siguen muriendo en su primer día de vida; más de un millón de bebés nacen muertos y más de 300.000 madres mueren durante el embarazo y el parto, con lo que la cifra conjunta supera a toda la población de Namibia. La mayoría de estas muertes (56%, para ser precisos) son evitables.

Si todas las mujeres tuvieran acceso a una matrona durante el embarazo y el parto, por no mencionar las instalaciones para brindar una atención de emergencia básica, cada año se podrían salvar un millón de vidas. Y, sin embargo, los gobiernos y comunidades de todo el mundo siguen desatendiendo e infrafinanciando crónicamente a este oficio.

Como asistentes del parto, las matronas están en una posición ideal para salvar las vidas de madres y niños durante el nacimiento. Una matrona con las habilidades y la formación adecuadas puede ofrecer un 87% de la atención sanitaria esencial que se necesita durante el embarazo y el parto, y sus cuidados son amplios y completos, abarcando diferentes contextos de la sanidad. Ya se sea un multimillonario estadounidense o un pequeño campesino en Tanzania, una matrona calificada puede proporcionar un apoyo experto y diferente al de cualquier otro profesional de la salud.

Los servicios de las matronas se extienden mucho más allá del embarazo y el nacimiento, cubriendo educación básica, monitoreo sanitario y atención primaria para los bebés, los adolescentes y las madres a lo largo de todo su ciclo vital. También están en la primera línea de defensa contra las enfermedades, ofreciendo información sobre salud reproductiva, que puede ayudar a detener la epidemia de VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, y sobre higiene y opciones de vida saludables. A menudo son quienes administran y monitorean la vacunación e inmunización de las futuras madres, los recién nacidos y los niños.

Más aun, su manera de actuar integrada y directa les ayuda a cerrar la brecha entre los centros sanitarios rurales aislados y las comunidades a las que prestan servicio. Gracias a su formación y despliegue específicos, las matronas a menudo son los pilares sobre los que descansa la cobertura de atención de sanidad universal.

Considerando que las matronas son una solución práctica y asequible a muchos problemas sanitarios comunitarios y maternos, es desconcertante que los líderes mundiales que afirman estar del lado de la seguridad de los niños y sus madres no les den más apoyo político. Y no es solo un problema en países de ingresos bajos o medianos. En países de altos ingresos como Canadá también ha habido dificultades para captar y financiar suficientes matronas para satisfacer la demanda.

Esto tiene que cambiar. En todo el mundo, se necesitan 350.000 más matronas para cerrar la brecha entre los ricos y los desposeídos. Y, desde un punto de vista fiscal, el oficio de matrona es una manera extremadamente rentable en función de los costes para lograr ese objetivo. Las políticas y el financiamiento para formar la educación, formación y regulación de las matronas pueden multiplicar lo invertido por dieciséis, porque cuando participan en los procesos de embarazo y parto, bajan las probabilidades de que las madres necesiten costosas intervenciones de emergencia, como una cesárea.

El hecho de que tanto los gobiernos como las organizaciones de la sociedad civil hayan dado a las matronas tan poca importancia causa sorpresa y decepciona. Todos los gobiernos que valoran a sus ciudadanos y todos los ciudadanos que valoran a sus familias deberían favorecer las políticas que amplíen esta área de la sanidad. Con los recursos adecuados, las matronas salvarán vidas antes, durante y después del parto, y los resultados en la sanidad mejorarán de manera generalizada.

Para atraer más atención al papel único de las matronas, esta semana se reúne en Toronto, Canadá, la Confederación Internacional de Matronas para celebrar su 31 Congreso Trienal. Por casi 100 años, la CIM ha apoyado a las mujeres, al defender a las matronas que las protegen.

No podemos descansar hasta haber abordado los millones de vidas que todavía se pierden en el embarazo, parto e infancia. Por eso pedimos a gobiernos y donantes de todo el mundo que presten al oficio de matrona la atención que se merece como solución de sentido común a un problema de salud global.

Los líderes del mundo tienen que apoyar a quienes apoyan a las mujeres y niños cuando se encuentran en situaciones de máxima vulnerabilidad. Es el momento de darles los recursos que necesitan para seguir realizando su trabajo esencial. Después de todo, las matronas no solo abren la entrada al mundo a los bebés, sino que salvan muchas de sus vidas.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen