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Integración en Medio Oriente

Los intentos que se están haciendo actualmente a fin de revivir la "hoja de ruta" para un arreglo definitivo del conflicto palestino-israelí y la creación de un Estado palestino están apenas en una etapa preliminar. La reciente conferencia internacional de Londres que tuvo el objetivo de apoyar reformas en la Autoridad Palestina y obtener apoyo para la renovación de las negociaciones con Israel es uno de esos esfuerzos preliminares.

Yo sugiero, sin embargo, que lo que los palestinos necesitan ahora son socios. En su conflicto con Israel, su socio natural e histórico siempre ha sido Jordania. Este vínculo nunca se rompió. Los artículos 3 y 8 del tratado de paz de Jordania con Israel se refieren explícitamente al problema de los refugiados como uno de los temas principales que quedan por resolver y citan también los asuntos no resueltos de los arreglos transfronterizos y de Jerusalén. Jordania no está al margen del proceso de paz actual; es parte esencial de él.

La hoja de ruta original, planteada en la Conferencia de Madrid de 1991 preveía dos etapas: la solución definitiva de las controversias entre los palestinos e Israel, y la solución permanente de los conflictos regionales. La participación de Jordania en ambas etapas es crucial.

En efecto, los intereses de los habitantes de las tres zonas –Palestina, Jordania e Israel—están tan entrelazados que sus representantes no tendrán más opción que adaptarse unos a otros para que las negociaciones tengan éxito. Por ejemplo, el problema de los refugiados no se puede separar de los problemas más amplios que tienen que ver con la integración de todos los habitantes de Palestina, Jordania e Israel –donde los refugiados son más numerosos—en sociedades civiles donde puedan disfrutar de condición legal igual y de acceso igual a las oportunidades económicas y culturales.