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México cruza el laberinto de la soledad

En lo que se refiere a Irak, la política exterior de México parece no dejar contento a nadie en este país. Los grupos de oposición acá aplauden la reciente postura antiestadounidense del Presidente Vicente Fox en el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras que los empresarios mexicanos se oponen a ella. Puesto que EEUU busca lograr nueve votos en el consejo de seguridad a favor de declarar que Irak ha incurrido en una "violación material" de la resolución 1441 del Consejo de Seguridad, la posición de México hacia EEUU será vital en los próximos días y semanas.

Pero los mexicanos mismos se encuentran divididos sobre lo que hay que hacer. Algunos felicitan al Presidente Fox por no ceder a la presión estadounidense para que vote a favor de la guerra en el Consejo de Seguridad, mientras que otros argumentan que debería hacerlo. El debate sobre Irak en México revela una profunda división entre quienes buscan lazos más estrechos con EEUU, y quienes desconfían de esa posibilidad.

Estas posiciones polarizadas reflejan una incómoda realidad. Casi una década después del acuerdo de libre comercio que institucionalizó la integración, la mayoría de los mexicanos todavía no saben qué actitud tener hacia los estadounidenses. No saben si los aman o los odian, si apoyarlos o denunciarlos, impulsar una relación estrecha o permanecer como vecinos distantes. Estas posturas opuestas, y las presiones que ejercen sobre el Presidente Fox, han puesto al país en el dilema de luchar contra su vecino del norte o arrodillarse ante él.

Al mismo tiempo, es evidente que México debe redefinir la relación bilateral según las necesidades e intereses específicos del país, caso por caso. Algunas veces México debe abrir la puesta a las solicitudes de su vecino y otras no. Como en todas las relaciones estrechas, habrá altos y bajos, temas que unan y temas que dividan. México y EEUU no tienen que ser los peores enermigos o los mejores amigos; pueden ser simplemente vecinos.