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Merkel en China

NUEVA DELHI –  La segunda visita de la canciller alemana Ángela Merkel a China en el periodo de un año llega con un trasfondo de nefastas predicciones de una septiembre difícil para la eurozona. Teniendo en cuenta estas preocupaciones y el pesimismo persistente en los mercados financieros internacionales, Merkel está tomando audaces iniciativas políticas en su país y en el extranjero. De hecho, su viaje a China debe ser visto como un esfuerzo por reafirmar el liderazgo alemán a lo largo y ancho de la eurozona.

En casa, Merkel recientemente envió un mensaje claro a sus críticos, indicando que Alemania debe pagar un precio por el liderazgo de la eurozona. Advirtió a sus colegas acerca de que no deben realizar comentarios a la ligera sobre una “Grexit” – una salida de Grecia de la eurozona – y aseguró al primer ministro griego, Antonis Samaras, quien se encontraba de visita, que Alemania conserva su compromiso de mantener a su país como miembro de la eurozona.

Si bien se necesitó valor para tomar una postura tan firme, hacerlo ayudó a fortificar la posición de Merkel en Alemania y a lo largo y ancho de la eurozona. Ahora no queda duda de que ella está dispuesta a comprometer a Alemania a la causa de la conservación de la Unión Europea y de la eurozona, y que trabajará para lograr ese objetivo. Si tiene éxito, va a surgir como la primera gran líder europea del siglo XXI.

Esta postura sugiere que Merkel aprecia la esencia de la tesis que François Heisbourg, el presidente del Consejo del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por su nombre en inglés), presentó en un ensayo reciente (recent essay): un acuerdo federal no se derrumba a causa de problemas en la periferia, sino que se derrumba a causa de  una “falla en el corazón del sistema”. Merkel ha asumido y aceptado la posición de Alemania – y debe actuar para preservar la unidad del conjunto.