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Victoria contra la meningitis en África

SEATTLE – El avance de África en la lucha contra la meningitis A es uno de los secretos mejor guardados de la salud mundial. Gracias al desarrollo y la aplicación de una vacuna de bajo costo, fue posible salvar las vidas de cientos de miles de niños y la prosperidad de comunidades que sin aquella hubieran sido devastadas por la enfermedad.

La meningitis A meningocócica es una infección bacteriana (potencialmente mortal) de la delgada membrana que recubre el cerebro y la médula espinal. Por más de un siglo, 26 países del África subsahariana fueron azotados por epidemias que cada año mataron o dejaron con secuelas a decenas de miles de personas, en su mayoría jóvenes. La enfermedad, muy temida en el continente, puede matar en cuestión de horas, o dejar a las víctimas con graves daños cerebrales.

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Los brotes suelen darse al comienzo del año calendario, cuando desde el desierto del Sahara empiezan a soplar vientos secos hacia el sur. La epidemia de 1996 y 1997 causó más de 250 000 afectados y 25 000 muertes en el África subsahariana, en muchos casos niños. Uno de cada cuatro sobrevivientes quedó con secuelas permanentes, algunas de las cuales son: parálisis, ceguera, pérdida de audición, epilepsia y daño cerebral.

El impacto de la meningitis A sobre familias y comunidades es devastador. Para pagar el tratamiento, muchas familias tienen que vender bienes que necesitan para su sustento: ganado, semillas y herramientas. Además, las secuelas de la infección pueden dejar a los sobrevivientes menos capacitados para obtener ingresos o cuidar de sí mismos y sus familias. Comunidades enteras pueden hundirse en la pobreza mientras los trabajadores sanitarios luchan por contener los brotes.

El sufrimiento causado por la enfermedad fue un llamado a la acción. Hace dieciséis años, los ministros de salud africanos, la ONG sanitaria internacional PATH, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Serum Institute de India, la Fundación Bill y Melinda Gates y muchos otros se unieron para crear el Proyecto Vacunas para la Meningitis (PVM). Su misión era simple: desarrollar una vacuna económica para combatir la meningitis A en África.

El proyecto fue exitoso. En menos de diez años, se obtuvo la vacuna MenAfriVac, que produjo un corte inmediato y drástico en el ciclo de las epidemias de meningitis A. En diciembre de 2010 fui a Burkina Faso para el lanzamiento de la campaña de vacunación, y mi principal temor era que no viniera nadie. Pero el día antes del inicio me presentaron al ministro de salud, y cuando le pregunté cuál era su mayor inquietud, quedé sorprendido por su respuesta: “el control de multitudes”.

No se equivocó. En cada vacunatorio se formaron largas filas de personas que esperaron turno bajo un sol tórrido para recibir protección contra la mortal enfermedad. Fue, literalmente, un evento de Estado, con la presencia del presidente. La primera campaña de vacunación llegó a casi todos los habitantes del país de edades entre 1 y 29 años.

En los cinco años que pasaron desde entonces, en toda África subsahariana se han vacunado más de 235 millones de personas. Se espera que en 2020 la vacuna proteja a más de 400 millones de personas y evite un millón de casos de meningitis A, 150 000 muertes y 250 000 casos de discapacidad grave entre los sobrevivientes.

El PVM es un ejemplo elocuente de lo que puede hacerse con el trabajo conjunto de los líderes africanos y expertos de todo el espectro de la salud mundial. Alianzas temporales pero firmes y con un objetivo claro pueden ser auténticos catalizadores. Pero aún queda mucho por hacer. El año pasado, la OMS aprobó la incorporación de MenAfriVac al calendario regular de vacunación; esto ayudará a proteger a varios millones de personas más.

Hay mucho en juego. El acceso universal a la inmunización es esencial para la salud, el desarrollo y el crecimiento económico. Por eso varios países africanos ya hacen planes para empezar a incorporar desde este año las vacunas contra la meningitis y otras enfermedades a los calendarios de vacunación. A los líderes africanos les aguarda la tarea de asegurar una transición fluida y plena entre las campañas de vacunación en masa y la inmunización de rutina.

La semana pasada, en Etiopía se celebró la primera Conferencia Ministerial sobre la Inmunización en África de la historia, y las autoridades participantes reafirmaron su compromiso de asegurar que todos en el continente tengan acceso a las vacunas que necesitan. Esto demandará más inversión en inmunización, mejoras en la recolección y el análisis de los datos, nuevas herramientas y metodologías, y lo más importante, fuertes alianzas.

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Debemos continuar el legado del PVM y trabajar por un mundo en el que todos los niños reciban las vacunas vitales que necesitan para sobrevivir y crecer sanos.

Traducción: Esteban Flamini