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¿Cómo medir lo gratuito?

LONDRES – Las estadísticas económicas confiables son un bien público vital. Son esenciales para la eficaz formulación de políticas, para la planificación empresarial y para que el electorado pueda evaluar el desempeño de las autoridades.

Sin embargo, los métodos de medición de la economía se están quedando cada vez más desactualizados. Seguimos basando nuestras estimaciones en convenciones estadísticas adoptadas hace medio siglo, cuando la economía producía bienes materiales relativamente parecidos. La economía actual es radicalmente diferente y cambia a toda prisa, como consecuencia de la innovación tecnológica, el creciente valor de lo intangible, la incidencia de activos basados en el conocimiento y la internacionalización de la actividad económica.

A la luz de estos desafíos, George Osborne, ministro de hacienda del Reino Unido, me pidió hace diez meses que evaluara las necesidades actuales y futuras del país en materia de estadísticas. Si bien mi investigación se centró en el RU, el desafío de producir estadísticas económicas relevantes y de alta calidad es el mismo en muchos países.

Los últimos avances tecnológicos cambiaron radicalmente el día a día de las personas, tanto en el trabajo cuanto en el tiempo de ocio. Los avances en poder de cómputo en que se basa la revolución digital llevaron no solo a una veloz mejora de la calidad y a productos innovadores, sino también a nuevas formas de intercambiar y suministrar servicios, basadas en la conectividad.