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El Estado Islámico pervierte el significado de la Hijra

LONDRES– En décadas recientes, la palabra árabe jihad, utilizada para describir el deber de todos los musulmanes de actuar de acuerdo con su fe, se ha asociado principalmente a la guerra contra los infieles. El surgimiento del Estado Islámico ha dado lugar a que se redefina otro término para incluirlo en el glosario de la violencia extremista: hijra.

Al igual que en el caso de la jihad, no se trata de un simple caso de hurto semántico. Las implicaciones reales son muy alarmantes. Al militarizar el concepto de la hijra, que tradicionalmente se refería a la migración pacífica de los musulmanes hacia tierras en las que ya no sufrirían persecuciones, han creado una poderosa herramienta para radicalizar y reclutar musulmanes por todo el mundo, incluso en los Estados Unidos y Europa.

La hijra se relaciona con el Islam desde la huida del Profeta Mahoma de La Meca a Medina en 622 para escapar de un asesinato y preservar a su comunidad. Él y sus seguidores sabían que si permanecían en La Meca los no musulmanes los despreciarían; sus vidas mismas corrían peligro. Así pues, en un acto de hijra, o migración, el profeta salió de la ciudad de su nacimiento. El Islam tendría una base estable, puesto que en Medina los musulmanes tendrían la libertad de actuar según los dictados de su fe.

En el Corán no se narra la hijra de Mahoma, pero la estructura del libro sagrado se basa en ese evento, pues se divide entre las revelaciones que recibió en La Meca y las que recibió en Medina. El año de la hijra de Mahoma se convirtió también en el primer año del calendario islámico. A medida que la fe se extendió, la palabra pasó a describir no solo la salida de Mahoma de Medina sino también una obligación general de todos los musulmanes de migrar a tierras bajo control musulmán cuando sea útil para su fe.