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Salvar a la jubilación

CAMBRIDGE – Los programas públicos de pensiones en todo el mundo están en problemas financieros. Debido a los continuos aumentos en la esperanza de vida, la cantidad de personas que pueden acceder a los beneficios de la jubilación aumenta más rápidamente que los ingresos fiscales disponibles para financiarlos.

En Estados Unidos, la Oficina Presupuestaria del Congreso proyecta que el costo relativo de los beneficios de pensiones por edad del programa de la Seguridad Social aumentará más de un cuarto durante los próximos 25 años, del 4,9 % del PBI al 6,2 % en 2038. Debido a que los impuestos destinados a la Seguridad Social no aumentan automáticamente más rápido que el PBI, o bien la tasa de crecimiento de los beneficios debe caer o hay que aumentar los impuestos.

Una de las causas del rápido aumento de los beneficios se deriva de cómo se ajustan por inflación. Según la ley estadounidense actual, los beneficios de los jubilados se ajustan automáticamente para compensar los aumentos en el índice de precios al consumidor (IPC) tradicional. Pero los expertos saben desde hace mucho que el IPC sobreestima el verdadero aumento del costo de vida y que se debe corregir la sobreindexación de los beneficios que eso genera.

Parte del problema es que el IPC no refleja la forma en que los consumidores cambian la composición de sus compras con el tiempo, a medida que cambian los precios relativos. La gestión del presidente Barack Obama inicialmente siguió los consejos de los expertos y sugirió reemplazar el IPC tradicional por otra medida más precisa, conocida como el IPC ponderado en cadena. Si bien esto reduciría la tasa anual de aumento de los beneficios solo en un 0,25 %, los gastos de seguridad social y otros programas indexados por inflación durante los próximos 10 años se reducirían en más de 200 mil millones de dólares. Aplicar el índice ponderado en cadena a los ajustes por categoría de contribuyente fiscal aumentaría los ingresos en más de 100 mil millones de dólares.