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Mao, el dios falso

¿Debe seguir colgando el enorme retrato del presidente Mao encima de la reja principal de la Plaza Tiananmen? ¿Debe seguirse llamando comunista el partido en el poder en China?

Estas no son preguntas ociosas. A menos y hasta que los líderes chinos las contesten con un simple "no", seguirán teniendo sangre en las manos y una legitimidad manchada. Muchos chinos no aceptan el gobierno comunista precisamente porque el Partido Comunista niega su pasado y no se disculpa por su crueldad.

Por eso la mayoría de los habitantes de Taiwán quieren la independencia e incluso niegan ser chinos. Los comunistas chinos insisten en que ser chino significa aceptar la realidad política de un solo soberano comunista. En efecto, muchos taiwaneses piensan que, si ser chino significa aceptar todo lo que se asocia con el nombre Mao Zedong y con el Partido Comunista Chino, con gusto negarán su calidad de chinos, puesto que abjurar es preferible que aceptar parte de esa vergüenza.

De manera similar, si bien una encuesta reciente reveló que el 70% de los habitantes de Hong Kong están orgullosos de su origen chino, un porcentaje similar está avergonzado de la conducta del gobierno continental. Su mensaje al gobierno de Beijing es: ustedes no pueden quitarnos nuestro origen, pero han manchado nuestra dignidad con su barbarie. Para Hong Kong el símbolo definitorio del gobierno comunista es el asesinato desenfrenado de estudiantes que ocurrió el 4 de junio de 1989.