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¿Hombre o monstruo?

PHNOM PENH – La aparición del ex líder del Jemer Rojo en una corte híbrida especial establecida en Camboya para llevar ante la justicia a los líderes sobrevivientes de ese movimiento provocó un interrogante del que dependerá la integridad del tribunal: ¿un acusado de asesinato en masa debería ser liberado de prisión mientras está pendiente de juicio?

Kaing Guek Eav, comúnmente conocido como “Duch”, supervisó las muertes de más de 14.000 personas en la S-21, una ex escuela secundaria de Phnom Penh transformada en centro de tortura. Es uno de cinco ex altos líderes del Jemer Rojo que deberán responder por el papel que desempeñaron durante el genocidio de Pol Pot, en el que murieron aproximadamente 1,7 millón de camboyanos. Hasta hace poco, Duch era el único en prisión, luego de ser descubierto en 1999.

La corte –con su improbable mezcla de jueces, abogados y leyes camboyanos y extranjeros- está destinada a ser un modelo de reforma judicial y de justicia independiente en un país donde la impunidad ha sido la regla desde hace mucho tiempo.

Los cinco jueces de toga roja que presiden las Cámaras Extraordinarias en las Cortes de Camboya (el nombre oficial del tribunal) son los árbitros finales de la detención de Duch, pero el interrogante que están considerando actualmente pertenece tanto al pueblo de Camboya como al tribunal. ¿Debería otorgarse a los asesinos en masa los mismos derechos que a los demás?