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El camino hacia el euro

La ampliación de la Unión Europea en mayo próximo es uno de los temas más importantes no sólo para los gobiernos de los países que ingresarán, sino también para sus bancos centrales. En el momento de la adhesión, se convertirán en miembros del Banco Central Europeo, y se espera que los nuevos participantes tomen medidas activas enfocadas al cumplimiento de las condiciones necesarias para su futura admisión en la zona del euro.

Aunque la ampliación misma de la zona del euro todavía está en el futuro relativamente lejano (la fecha más cercana posible sería enero de 2007), los nuevos miembros deben preparar sus estrategias de ingreso con bastante anticipación. Por ello, el año pasado en la mayoría de estos países los bancos centrales y los gobiernos intensificaron la cooperación para definir posturas conjuntas sobre la adopción del euro.

De manera similar, dentro de la UE se dieron intensos debates que culminaron con la adopción por parte del BCE de la "Postura política sobre asuntos de tipo de cambio relacionados con los países de nuevo ingreso". Ese documento expresa la postura del Consejo de Gobierno del BCE sobre la membresía en el mecanismo de tipo de cambio (ERM II), precondición clave para el ingreso futuro a la zona del euro.

Los debates fueron acalorados. Los países nuevos tuvieron que decidir el mejor momento para la ampliación de la zona del euro, una tarea difícil porque la teoría económica no ofrece respuestas claras al respecto, y porque varios de esos países están luchando con desequilibrios fiscales que están muy por encima del techo del 3% del PIB que impone el Tratado de Maastricht.