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Para hacer que las inversiones en materia de VIH/SIDA cuenten

NUEVA YORK – Es peligroso creer que el fin del sida está a la vista. Unos 30 millones de personas en todo el mundo viven con el VIH y, si persisten las tendencias actuales, es probable que otros 30 millones se infecten en el próximo decenio. La financiación por parte de los gobiernos de países desarrollados está diminuyendo, tendencia que se debe invertir, pero también debemos reconocer que se han gastado miles de millones de dólares en intentos bien intencionados de salvar vidas, con una falta alarmante de evaluación de calidad de sus resultados.

Ello es aplicable no sólo a las campañas en pro de la abstinencia, cuya eficacia no está demostrada, sino también a muchos otros pilares fundamentales de la lucha contra el sida. En un nivel sistémico, no sabemos qué funciona, dónde y por qué... o cómo reproducir nuestros éxitos.

En el proyecto RethinkHIV, el Centro del Consenso de Copenhague y la Fundación Rush pidieron a 30 de los más importantes economistas que han estudiado lo relativo al VIH, apoyados por epidemiólogos, demógrafos y profesionales médicos, que analizaran las reacciones más prometedoras a la epidemia en la región del mundo más gravemente afectada por ella, el África subsahariana. Se les pidió que examinaran lo que se podría lograr con inversiones suplementarias en seis sectores decisivos: prevención de la transmisión sexual, reducción de la transmisión no sexual, tratamiento de quienes tienen la enfermedad, iniciativas para utilizar el fortalecimiento de la política social y del sistema de salud para luchar contra el VIH/SIDA e investigación sobre vacunas.

Los informes de investigación resultantes ofrecen el primer intento amplio jamás hecho de análisis eficaz en función de los costos de las prioridades en materia de sida. La economía puede ofrecer una nueva perspectiva, al mostrarnos el valor total para la sociedad de las diferentes opciones de gasto. Entre las inversiones válidas, algunas son muy costosas y logran pocos resultados positivos; otras son notablemente baratas e increíblemente eficaces. Ya se trate del sida o de otros problemas, se deben gastar los fondos suplementarios primero allí donde puedan lograr el mayor rendimiento.