0

Hacer que la mundialización beneficie a todo el mundo

Ahora estamos en la cuenta atrás para la adopción dentro de un año de un nuevo planteamiento de la mundialización. De hecho, los dirigentes del mundo están reuniéndose ahora en las Naciones Unidas para examinar los avances logrados desde la Asamblea del Milenio, celebrada en septiembre de 2000, cuando se comprometieron a apoyar un conjunto de objetivos ambiciosos -los objetivos de desarrollo del Milenio- para ayudar a las poblaciones más pobres del mundo a escapar de la pobreza, el hambre, la enfermedad y el analfabetismo.

La fijación de los objetivos fue el aspecto fácil. Cuando regresen el próximo otoño, los dirigentes del mundo han de decidir cómo lograrlos. Por fortuna, una propuesta del ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido Gordon Brown podría constituir el necesario avance decisivo a escala mundial.

Éste es el problema: la mundialización ofrece a las personas de cualquier lugar la posibilidad de escapar de la pobreza extrema, pero no está funcionando en muchas partes del mundo en desarrollo. Mientras que China y la India crecen rápidamente, la mayor parte de África está estancada. Asimismo, grandes zonas de América Latina y del Asia central están experimentando aumentos, y no descensos, de las tasas de pobreza.

En la mayoría de los casos, la geografía desempeña un papel importante en el éxito o el fracaso. Los grandes éxitos en materia de desarrollo se han dado en lugares como Shangai, las ciudades portuarias con fácil acceso a los mercados mundiales. Los mayores fracasos en materia de desarrollo suelen darse en zonas rurales alejadas de las costas. Las comunidades que viven en zonas montañosas, como, por ejemplo, los Andes, el Asia central o las tierras altas del África oriental, están particularmente aisladas.