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Hacer de la defensa europea una realidad

BRUSELAS – Cualquiera que reflexione sobre el valor, el peso y la relevancia de las fuerzas militares europeas de hoy para los asuntos globales necesita tener en mente dos interrogantes cruciales: ¿Adónde queremos ir? ¿Qué queremos lograr?

El objetivo de la UE es ser un protagonista global con su propia política exterior, compartida por sus 27 estados miembro. Cualquier política extranjera efectiva tiene que basarse claramente en recursos militares y civiles efectivos.

Pero este objetivo no implica que la UE vaya a competir con la OTAN. Mientras que la OTAN es una alianza político-militar, la UE respalda el desarrollo de una comunidad de destinos nacionales. Es más, la OTAN se beneficia del poderío militar de una nación dominante, mientras que la UE debe depender de los esfuerzos voluntarios compartidos de sus miembros. Por dos razones elementales, sería más correcto decir que la OTAN y la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD) son complementarias.

Primero, ciertos países recurren específicamente a Europa en busca de ayuda. Ya sea en el Africa subsahariana o en Oriente Medio, sus poblaciones y gobiernos están más inclinados –por razones políticas, históricas o culturales- a requerir la ayuda europea más que la de la OTAN. Por el contrario, existen ciertas crisis de largo plazo, como las provocadas por el terrorismo, para las cuales la OTAN está en mejores condiciones para actuar.