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Crear un mercado para la investigación científica

Los avances científicos son la causa fundamental del progreso económico y, no obstante, a menudo muchas naciones parecen esperar subirse a cuestas de los descubrimientos hechos en países científicamente más avanzados. Esta es la estrategia más práctica y eficiente en las primeras etapas de desarrollo. Pero, para alcanzar las etapas avanzadas del crecimiento económico, un país necesita tener investigación científica a nivel local.

Todo gobierno intenta estimular la investigación científica a través de la educación en el ámbito de las ciencias. Pero, en este caso, la educación por si misma tiene una utilidad limitada. Después de todo, la ciencia es una forma de empresa que requiere de una organización sofisticada de recursos y trabajadores, una actitud aventurera y una voluntad de correr riesgos para tener la posibilidad de obtener grandes recompensas.

Normalmente, el mercado estimula el avance de las iniciativas con espíritu de empresa. Si existiera un mercado así para la ciencia, los científicos formarían empresas, tal como las compañías lo hacen, y las mejores de ellas tendrían éxito, mientras otras fracasarían. El problema es que la investigación pública básica es principalmente un bien público que no se puede separar de quienes lo usan y que se filtra en el cuerpo del conocimiento práctico científico de maneras que no se pueden prever.

Pero, si no hay un mercado que valore y recompense de manera impersonal los logros científicos, ¿cómo se van a seleccionar y recompensar los buenos proyectos científicos sin el gran desperdicio que a menudo acompaña a las soluciones burocráticas, no de mercado, a los problemas de suministro de bienes públicos?