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Nuevos caminos para la financiación del desarrollo

WASHINGTON, DC –  Cuando el próximo año termine el plazo establecido para los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), el mundo podrá inventariar muchos logros. Se ha reducido a la mitad el número de personas que carecen de acceso al agua potable, lo que mejora las vidas de más de 100 millones de habitantes de barrios pobres; se ha fortalecido la igualdad de género en la educación; y, se ha logrado que la atención de salud sea más accesible para millones de personas. No obstante, aún queda mucho más por hacer, muchos países se están quedando atrás, y hay una gran cantidad de discrepancias dentro de los países.

La agenda de desarrollo post-2015 promete tomar a su cargo los temas que queden pendientes en los ODM, como también adicionar objetivos relacionados con la inclusión, la sostenibilidad, el empleo, el crecimiento, la gobernanza y la cooperación. El éxito dependerá de la habilidad que tengan los líderes mundiales para aplicar las experiencias del pasado, no solamente al desarrollo de políticas y programas eficaces, sino que también a la búsqueda de formas innovadoras para financiar dichas políticas y programas.

Un informe reciente del Grupo del Banco Mundial (GBM) sobre la Financiación para el desarrollo post-2015  identifica tres consideraciones principales que se deben tomar en cuenta en la próxima agenda de desarrollo. En primer lugar, en la actualidad la mayoría de los pobres del mundo viven en países de ingresos medios, y muchos de ellos viven en países de altos ingresos. En segundo lugar, el centro del debate sobre la financiación para el desarrollo se ha expandido, desde un enfoque en la cantidad de la ayuda a uno más amplio que se extiende a la calidad de la misma – incluyendo su poder para apalancar otras fuentes de financiamiento. En tercer y último lugar, las economías emergentes se han convertido en importantes motores de crecimiento económico a nivel mundial, estrechando cada vez más sus vínculos con países en desarrollo.

En este cambiante panorama económico, la financiación de una agenda de desarrollo transformadora requerirá de un nivel de cooperación sin precedentes, entre gobiernos, donantes y sector privado, así como también de políticas e instituciones que faciliten el uso más eficiente de los recursos existentes y la atracción de nuevas y diversas fuentes de financiación. El informe del Grupo del Banco Mundial apunta a cuatro pilares fundamentales de la financiación para el desarrollo: movilización de los recursos internos, mejor y más inteligente ayuda, financiamiento privado interno y financiamiento privado externo.