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El barrio peligroso de Mahmoud Abbas

Con Gaza a punto de caer en la guerra civil, hay que compadecer al pobre Mahmoud Abbas, quien se hizo cargo de la presidencia de la Autoridad Palestina hace dos años y medio, después de la muerte de Yasser Arafat. Académico de profesión, Abbas ha tratado con todas sus fuerzas de dirigir al pueblo palestino con civilidad, adherencia a los principios democráticos y desprecio por la violencia.

Estaba condenado al fracaso. Sus rivales palestinos, tanto al interior de su partido Fatah como los islamistas de Hamas, así como los israelíes, percibieron la civilidad de Abbas como debilidad.

Abbas introdujo un estilo completamente distinto de gobernar al de Arafat. Vestido con su uniforme militar hasta el último día, Abu Ammar (el nombre de guerra revolucionario de Arafat) no creía que el tiempo de convertirse en presidente civil hubiera llegado mientras continuara la ocupación israelí. Abbas, con traje y corbata, introdujo un estilo occidental de administración, pero no tenía idea de qué hacer con los militantes de base.

Uno de los primeros comentarios que escuché de los periodistas fue que Abbas, padre de familia, iba a comer a su casa y tenía un horario de oficina. Su otro nombre, Abu Mazen, no es un nombre revolucionario, sino que refleja la práctica de llamar a una persona como padre de su hijo mayor. El hijo de Abbas, Mazen, dirige una agencia local de publicidad.