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¿Saldrá Macron airoso?

CAMBRIDGE – La victoria de Emmanuel Macron sobre Marine Le Pen fue un alivio para todo aquel que prefiere una sociedad democrática liberal abierta a sus contrapartes nativistas y xenófobas. Pero todavía falta mucho para ganarle la batalla al populismo de derecha.

Le Pen obtuvo más de un tercio de los votos en segunda vuelta, a pesar de que quitando el Frente Nacional y el pequeño partido Debout la France de Nicolas Dupont-Aignan, no recibió ningún otro apoyo. Y la participación electoral fue manifiestamente inferior a la de elecciones presidenciales anteriores, lo que indica un gran nivel de desafección entre los votantes. Si en los próximos cinco años Macron no logra tener éxito con sus políticas, Le Pen volverá con nuevos bríos, y el populismo nativista se fortalecerá en Europa y el resto del mundo.

Como candidato, a Macron lo ayudó el ir por fuera de los partidos políticos tradicionales, en una era de política antisistema. Pero como presidente, ese mismo hecho es una desventaja extraordinaria. El movimiento político fundado por Macron, ¡En Marcha!, sólo tiene un año de vida; tras la elección del próximo mes para la Asamblea Nacional, Macron tendrá que crear una mayoría legislativa de la nada.

Las ideas económicas de Macron no admiten una caracterización sencilla. Durante la campaña presidencial, se lo acusó a menudo de falta de especificidad. Para muchos en la izquierda y la ultraderecha, es un neoliberal que no se diferencia en casi nada de los fracasados programas de austeridad ortodoxos que llevaron a Europa a la parálisis política actual. El economista francés Thomas Piketty, que apoyó al candidato socialista Benoît Hamon, describió a Macron como un representante “de la Europa del ayer”.