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Políticos mentirosos

La sospecha de que los políticos son propensos a contar mentiras es tan antigua como la propia política. Aun así, cuando se descubre que un político ha mentido, las consecuencias son a menudo fatales, al menos en los países democráticos. De hecho, descubrir las mentiras de los políticos es prácticamente la única forma para librarse de ellos rápida y definitivamente, razón por la cual el intento de demostrar que un dirigente miente resulta tan atractivo para los participantes en una polémica política.

Pero, ¿qué es exactamente una mentira en política? Pocos casos resultan tan claros como el de la efímera primera jefa de gobierno de Finlandia, Anneli Jaatteenmaki. Había atacado a su predecesor durante la campaña electoral por haber hecho declaraciones contradictorias sobre el Iraq, pues dijo una cosa al Presidente Bush y otra al pueblo finlandés. Sus datos procedían de los archivos del ministerio finlandés de Asuntos Exteriores. ¿Los había consultado? Empezó a hablar de forma equívoca y al final dijo que no los había consultado. Cuando se demostró lo contrario y se encontró un documento secreto en su poder, tuvo que marcharse.

Otro político en campaña sometido a investigación por su Parlamento por mostrarse ``parco con la verdad'' es el Canciller alemán Schröder, pero su caso es muy diferente. La oposición, resentida por su apretada derrota en las elecciones del pasado otoño, lo acusa de no haber dicho la verdad sobre las circunstancias económicas de Alemania y sus consecuencias para el presupuesto nacional.

Casi un año después de las elecciones, una comisión parlamentaria de investigación sigue interrogando a ``testigos''. Pero no parece que pueda llegar demasiado lejos. Como máximo, los diputados podrán mostrar un ejemplo del truco político favorito: se dijo la verdad y nada más que la verdad, pero no toda la verdad exactamente.