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El legado de Lula

CIUDAD DE MÉXICO – La primera ronda de las inminentes elecciones presidenciales de Brasil, programadas para el 3 de octubre, puede terminar siendo la única ronda, ya que Dilma Rousseff, la sucesora elegida a dedo por el saliente presidente Luis Inácio Lula da Silva, está muy próxima a ganar una mayoría directa de los votos.

El principal oponente de Rousseff, el gobernador de San Pablo, José Serra, no cobró impulso entre los votantes, debido a sus posturas inconsistentes –que van desde críticas lánguidas a la política exterior de Lula hasta un respaldo manifiesto de sus políticas sociales-. De acuerdo con algunas encuestas, Serra está más de 20 puntos por detrás de Rousseff.

Lula abandona el cargo con una popularidad sorprendente para un presidente latinoamericano que gobernó dos mandatos. La economía está creciendo a una tasa de dos dígitos, y en el horizonte están la Copa Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Gracias a la administración de Lula, millones de brasileños salieron de la pobreza, y la clase media, si bien pequeña, se ha vuelto una mayoría. Brasil adquirió una estatura internacional digna de su tamaño y de su éxito, aunque tal vez no de sus ambiciones. Su democracia es próspera y vibrante, aunque no siempre efectiva o incorrupta.

Sin embargo, existen motivos para ser escéptico respecto del legado de Lula, y el hecho de que rara vez se los mencione no les resta importancia.