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Las empresas de la gente

LONDRES – En la actualidad, en el mundo se están produciendo dos grandes cambios de poder. En primer lugar, el poder de las corporaciones crece en comparación con el de los gobiernos. En segundo lugar, las personas comunes también adquieren más influencia. ¿Qué implica la simultaneidad de estos cambios aparentemente contradictorios?

Es indudable que hoy las empresas tienen más poder que nunca. Personas que no han sido elegidas por votación popular tienen cada vez más control sobre nuestras vidas, desde el entretenimiento y las fuentes de energía hasta las escuelas, los ferrocarriles y los servicios postales. Al mismo tiempo, la innovación tecnológica avanza más rápido que las leyes, lo que implica que una y otra vez las actividades de las corporaciones ingresen en zonas grises donde aparentemente no hay regulaciones.

Pero hay un contrapeso a esta tendencia: ahora la gente tiene medios y oportunidades para asegurarse de que las empresas no actúen sin ningún control; conoce cada vez más sobre el modo en que operan; y cuando considera que alguna se pasó de la raya, no se queda callada ni de brazos cruzados. La gente actúa cada vez más como la voz de la conciencia de empresas e industrias, les hace preguntas difíciles y les exige responderlas.

Estos últimos años, aparecieron medios más eficaces de acción colectiva (por ejemplo las redes sociales, las plataformas de publicación abiertas y los sitios para compartir videos en Internet). Conforme la gente los usa para organizar boicots y llamados a la desinversión, presionar por la aprobación de leyes y poner en marcha campañas cada vez más sofisticadas, crece su capacidad de influir en la toma de decisiones operativas y estratégicas de las empresas. Esto crea un sistema de controles y contrapesos a la enorme acumulación de poder en manos privadas.