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Horizonte perdido

En la película "Groundhog Day", Bill Murray hace el papel de un desventurado meteorólogo de un canal de TV que parece estar condenado a vivir el mismo día una y otra vez. El proceso de justificar las investigaciones básicas de largo plazo en las ciencias vitales frecuentemente parece un ciclo repetitivo de ese tipo.

Se presenta el caso, se reúnen las evidencias, algunos proyectos pueden salvarse, pero a la mañana siguiente nos encontramos con que las políticas y las iniciativas continúan su inexorable marcha hacia metas que son de corto plazo y prácticas. No es que eso tenga nada de malo, pero no es de ahí de donde surgen los grandes descubrimientos científicos, ni de donde se obtiene la mejor relación costo-beneficio. La ironía es que ahora que el financiamiento federal y privado para las ciencias se encuentra en el nivel más alto de la historia y que hay un número sin precedente de investigadores trabajando en los laboratorios, hay una contracción de las actividades de investigación y una reducción del horizonte de tiempo.

Erdogan

Whither Turkey?

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En 1970, cuando la investigación en las ciencias vitales era una actividad relativamente pequeña en comparación con los patrones actuales, el renombrado cardiólogo Julius Comroe, a fin de obtener apoyo para la investigación básica, presentó ante el Congreso de los EU una encuesta estadística imparcial sobre grandes descubrimientos médicos. Tomó los 10 mayores adelantos médicos de las tres décadas previas, elegidos por un panel de 70 clínicos y un número igual de científicos, ingenieros y administradores.

Los adelantos incluían la cirugía del corazón, el tratamiento con fármacos para la hipertensión, la quimioterapia para el cáncer y la prevención de la polio. Comroe rastreó los grandes descubrimientos que dieron origen a esos adelantos. Después de revisar 2,500 reportes de investigación publicados, identificaron 529 ensayos "clave", de los cuales casi las dos terceras partes eran de naturaleza básica (definida como "investigación para determinar los mecanismos mediante los cuales funcionan los organismos vivos"). Su encuesta constituye evidencia científica sólida en favor de la investigación básica en las ciencias vitales. No hay razón para pensar que esta verdad fundamental haya cambiado desde entonces.

¿Por qué? La respuesta se encuentra en la naturaleza de los misterios científicos. Si son misterios, no podemos conocer la respuesta antes de tiempo, ni saber de dónde provendrá. Roentgen realizó experimentos con rayos X para estudiar la estructura del átomo y se encontró, para sorpresa de todo el mundo, con que los rayos X también hacían transparente el tejido vivo.

Con frecuencia se pone al Proyecto para el Genoma Humano como ejemplo de visión e inversión en el futuro. En un sentido es una excepción, pero en otro, se parece al programa espacial Apolo en que es una inversión masiva, por una sola vez, para una meta específica de largo plazo. Sin embargo, también se afirma que es una tecnología avanzada que hace que los métodos anteriores sean obsoletos. Un reciente estudio científico desmiente esa noción.

El mes pasado, la compañía islandesa de biotecnología deCODE Genetics, Inc., publicó un mapa del genoma humano. Sus conclusiones se basan en la aplicación a humanos de estategias tradicionales de mapeo de genes, utilizando la circunstancia histórica única de Islandia de contar con una población relativamente aislada, derivada de un pequeño grupo fundador, con poca inmigración y extensos archivos genealógicos. Su informe contiene correcciones sustanciales al mapa del genoma generado un año antes a partir de los esfuerzos de alta tecnología en secuencias del ADN a cargo de Celera Genomics, Inc. y un consorcio grande de laboratorios.

El mapa de genes islandés no habría sido posible sin el trabajo pionero que generó el primer mapa de genes en la mosca de la fruta Drosophila hace 90 años. Hoy, deCODE siguió esencialmente el mismo procedimiento de mapeo de genes que se elaboró en la mosca de la fruta, uno que podría no haberse descubierto nunca si los humanos hubieran sido la única especie en estudio.

Cuando Comroe hizo su estudio de los adelantos médicos, estaba dirigiendo sus argumentos al público y sus representantes electos. No había mucha necesidad de convencer a los científicos de la importancia de la investigación básica. Una consecuencia no prevista de los fuertes presupuestos que se dedican actualmente a las ciencias es que esos fondos tan vastos han incrementado la presión para obtener resultados prácticos. A más dinero, mayor es la necesidad de presentar resultados útiles.

Así, hay un creciente incentivo para hacer que los proyectos de investigación sean aplicables, prácticos y comercializables, porque esos son los que tienen más aceptación (los medios hacen reportajes sobre ellos y se les da tratamiento preferencial en las iniciativas que emanan de las instancias de financiamiento). Tienen un horizonte de tiempo aparente más corto y la ruta hacia sus objetivos es aparentemente más clara. Uno puede discutir que esas apariencias tengan algo de realidad, pero la tengan o no, esa es la mejor estrategia para obtener fondos.

Hay áreas de la investigación tan esotéricas y fundamentales como la genética de la mosca de la fruta que incluso han sucumbido. Los estudios genéticos de la mosca de la fruta han producido muchos grandes descubrimientos, tres de los cuales obtuvieron premios Nóbel (uno al principio por el descubrimiento de que los cromosomas eran los portadores de los genes; otro más tarde por el descubrimiento de que los rayos X pueden producir mutaciones; y otro más recientemente por el descubrimiento de la formación subyacente de los genes en el plan embrionario del cuerpo). Ninguno estuvo motivado por un deseo de aplicación práctica. Los tres trajeron enormes beneficios prácticos y médicos.

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El ambiente de hoy ha generado proyectos de investigación de la mosca de la fruta sobre abuso de la cocaína y el alcohol, envejecimiento degenerativo y modelos de enfermedades para el Parkinson y el Alzheimer. Esos esfuerzos no son intrínsecamente malos, pero habrá problemas si el ambiente comienza a ocultar el valor de las investigaciones dirigidas a "los mecanismos mediante los cuales funcionan los organismos vivos", como las definió Comroe. A pesar de los niveles sin precedente de fondos y personal, el ámbito para hacer preguntas básicas se ha reducido.

Es esencial que recordemos dónde y cómo surgieron nuestros grandes adelantos. Sólo se necesita que tengamos fe en la noción de que lo que funcionó en el pasado seguirá funcionando en el futuro. De otra forma, podemos ser víctimas de la gran ironía de estar gastando cada vez más dinero para obtener cada vez menos valor.