0

La Europa vieja, la Europa nueva y la otra Europa

A últimas fechas, se habla mucho en las noticias de la "vieja Europa" y de la "nueva Europa". Con la expansión de la Unión Europea, que habrá de incluir a la mayoría de los Estados que fueron satélites soviéticos, se podría estar creando otra Europa de "Estados desposeídos". Llamémosla la "otra" Europa. Si queremos evitar esta nueva división entre los privilegiados y los desposeídos de Europa, la UE debe dirigir su atención hacia el Este, hacia sus nuevos vecinos (Ucrania, Moldova y Bielorusia) y los demás países de la ex Unión Soviética.

La UE gastó 9 mil millones de euros entre 1999 y 2002 con el fin de preparar a los países candidatos de Europa central y del Báltico para ser miembros (una cantidad 10 veces mayor a la que destinó a los países no candidatos depauperados de Asia central). La UE dedicará 30 mil millones de euros a la integración de sus nuevos miembros. Es del interés económico y de seguridad de la UE ampliar esa generosidad hacia el Este para ayudar al desarrollo de economías de mercado estables en Asia central, el Cáucaso y otros países de la CEI.

La pobreza y el subdesarrollo socavan la seguridad y la democracia. Alimentan el crimen organizado transfronterizo, el tráfico de seres humanos y la migración ilegal, así como el tráfico de drogas, el extremismo religioso y el terrorismo. Afganistán constituye una seria advertencia de lo que sucede cuando el mundo le vuelve las espaldas a un país pobre en una región volátil. La ampliación del espacio económico común europeo hacia todos los territorios del exbloque soviético contribuirá a la seguridad y la prosperidad de toda la región.

En muchos aspectos, las repúblicas exsoviéticas no están tan bien posicionadas como sus vecinos excomunistas occidentales para hacer frente a la transición hacia una economía de mercado. En efecto, para algunas, los retos parecen casi infranqueables.