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Capitalismo langosta

Alemania inventó el socialismo. Karl Marx y Friedrich Engels eran alemanes. El movimiento socialdemócrata que dio forma al moderno Estado de bienestar europeo también tuvo su origen en Alemania. Aunque el país se beneficio mucho de su reintegración al sistema de comercio mundial después de la Segunda Guerra, Alemania realmente nunca aceptó el capitalismo anglosajón y el escepticismo sobre él todavía es muy fuerte.

Ahora que la economía alemana ya no funciona con fluidez, que el capital está desplazándose al exterior y que el desempleo aumenta, las críticas hacia el capitalismo están cobrando nuevo impulso. El público está disgustado por los sueldos de los altos directivos y por el hecho de que las grandes empresas alemanas despiden trabajadores a pesar de tener ganancias sin precedentes. En respuesta, el gobierno exhortó a los directivos a hacer públicos sus ingresos y abolió las leyes sobre el secreto bancario que alguna vez se consideraron sacrosantas.

Estas nuevas críticas al capitalismo culminaron recientemente en una serie de ataques por parte del líder del Partido Social Demócrata, Franz Müntefering. El acusó a los empresarios que desplazan la producción a países con mano de obra barata de mostrar una avaricia excesiva y una falta de responsabilidad social y comparó a los administradores de fondos accionarios internacionales con una plaga de langostas que ocupan compañías, las explotan y las abandonan después de haber hecho su trabajo destructivo.

Estos ataques le dieron a Müntefering un gran apoyo público y propiciaron un debate importante. En gran parte, los medios de comunicación alemanes apoyan las críticas. Günter Grass, el Premio Nobel de Literatura, se unió al coro de críticas quejándose del desvanecimiento del poder político en la era de la globalización. Ridiculizó las condiciones actuales como "libertad definida por el mercado accionario".