Marina Litvinenko Daniel Leal Olivas/i-Images/ZUMA Wire

Justicia para Litvinenko

LONDRES – En 2006, Alexander Litvinenko, un exoficial del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, por sus siglas en ruso), que sucedió a la KGB, fue envenenado en Londres con la sustancia radioactiva polonio-210. Su viuda, Marina Litvinenko, lleva diez años batallando cuesta arriba para que su marido tenga justicia. Finalmente lo logró.

Litvinenko tuvo que hacer frente no solo al Kremlin, acusado de enviar dos agentes a Londres para llevar a cabo el asesinato, sino también al gobierno del Reino Unido, temeroso de arruinar su relación con Rusia. Hace tres años lloró en las escalinatas del Tribunal Real de Justicia, donde los jueces se habían negado a protegerla de los costos legales, potencialmente altos, que afrontaría si no lograba obligar al gobierno a realizar una investigación.

Pero al final, Litvinenko tuvo su día (en realidad, 34 días) ante el tribunal. Y el 21 de enero, Sir Robert Owen, presidente de la comisión investigadora, anunció el veredicto: está “más allá de duda” que dos agentes del FSB, Andrei Lugovoi y Dmitry Kovtun, llevaron a cabo el asesinato, “probablemente autorizado” por el presidente ruso Vladímir Putin.

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