El auténtico acuerdo de Lima

LIMA – Fue el acuerdo que todo el mundo deseaba, pero que a nadie gusta demasiado. La conferencia anual de las Naciones Unidas sobre el cambio climático celebrada en Lima (Perú) concluyó por fin en las primeras horas de la mañana del domingo, más de 24 horas después de la clausura prevista, después de que se celebraran unos debates muy enconados en los últimos días. Los negociadores de 196 países lograron una avenencia hecha de remiendos que mantiene al mundo rumbo a la consecución de un nuevo acuerdo mundial sobre el clima en París el año próximo, pero casi todo el mundo quedó insatisfecho con alguna de las disposiciones.

Sin embargo, muchos críticos del acuerdo no lo han entendido bien. El acuerdo de Lima es deficiente en muchos sentidos, pero también representa un paso adelante fundamental para dar forma a un amplio régimen mundial sobre el clima.

La conferencia de Lima tenía dos objetivos. El primero era el de adoptar las líneas maestras del texto del acuerdo de París en 2015 y se consiguió, pero sólo creando un enorme documento de 37 páginas en el que figuran todas las opciones posibles que los países desearían ver en el acuerdo del año próximo. Los delegados no intentaron negociar entre las diversas opciones, al haberse tomado muy en serio la antigua máxima: “¿Por qué hacer hoy lo que se puede retrasar hasta mañana?”

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