trump protest democracy Drew Angerer/Getty Images

Una estrategia para los liberales

PARÍS – ¿Ha ganado el populismo? Sería fácil concluir que sí lo ha hecho, especialmente a la luz de lo que está sucediendo en el corazón de Europa. Italia, uno de los primeros defensores de la integración europea, ahora está liderada por una coalición populista con un índice de aprobación del 61%, mientras que el presidente de Francia, Emannuel Macron, alguna vez considerado el antídoto del populismo, ha visto caer su popularidad al 29% -el nivel más bajo desde que asumió en 2017.

Y, sin embargo, la batalla entre el “partido de la razón” y el “partido de la emoción” –progresistas versus populistas- está lejos de haber acabado. El populismo todavía puede ser derrotado, pero sólo si sus opositores admiten lo obvio: necesitan una nueva estrategia.

Cinco temas deberían guiar cualquier revisión estratégica. El primero es la responsabilidad. Las llamadas elites que se preocupan por preservar la democracia y por el estado de derecho deben aprender a lidiar con la furia, el miedo y la desesperación que han asolado a los votantes desde la crisis financiera de 2008-2009. Ha pasado una década desde el estallido de la Gran Recesión y todavía no se han abordado sus causas de manera apropiada.

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