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Dejar que mil periódicos florezcan

Cada vez que le digo a un occidental en qué trabajo, muchos de ellos preguntan llenos de dudas: "¿Hay de verdad una prensa libre en China?" "¿Hay periodistas independientes?" La respuesta es: sí y no.

Desde que Deng Xiaoping inició sus reformas en 1978, China ha estado avanzando de una economía planeada por el gobierno a una economía de libre mercado. Su industria de los medios de comunicación está viviendo una transición igualmente difícil, porque el estado, que genuinamente cree en la reforma económica, no está seguro acerca de cuánta reforma a los medios desea tolerar.

Aun así, la actitud del gobierno hacia la prensa no está marcada por una suspicacia interminable. Tras (tardíamente) reconocer la importancia de la transparencia en los mercados de capitales, los periodistas lograron una mayor libertad para desarrollarse en el periodismo investigativo. De modo que aunque la línea entre lo permitido y lo prohibido ha cambiado, aún existe. Algunos de nosotros caminamos justo por sobre la línea, incluso moviéndola levemente hacia el lado de vez en cuando. Sin embargo, cruzarla es otro asunto.

De todos modos, los periodistas y editores como yo están cada vez más confiados en nuestro rol como vigilantes de la economía. La revista de la cual soy editora, Caijing (que se traduce como "Reseña comercial y financiera") tuvo como historia de portada de su primer número en abril de 1998 un reportaje acerca de Qiong Min Yuan, una poco conocida compañía de bienes raíces cuyas acciones escalaron en su valor en un 400%.