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Lecciones de la lucha por el liderazgo de la UE

BERLÍN – El regateo no habrá sido edificante, pero los candidatos propuestos por el Consejo Europeo para dirigir las instituciones rectoras de la Unión Europea son sin duda impresionantes. Si el Parlamento Europeo los aprueba, la ministra alemana de defensa Ursula von der Leyen y el primer ministro belga Charles Michel pasarán a ser presidentes de la Comisión Europea y del Consejo, respectivamente, y el ministro español de asuntos exteriores Josep Borrell se desempeñará como alto representante de la Unión para política exterior y de seguridad. Luego, en noviembre, Christine Lagarde reemplazará a Mario Draghi como presidenta del Banco Central Europeo.

La buena noticia es que cada uno de estos candidatos implica un refuerzo a la UE en un tiempo de incertidumbre global. La mala noticia es que la UE en sí seguirá enfrentando importantes desafíos internos. La lucha por los altos puestos de liderazgo provocó la eliminación del sistema de Spitzenkandidaten (por el que el grupo de partidos mayoritario en el Parlamento Europeo elegía al presidente de la Comisión) y el regreso de las negociaciones a puertas cerradas, que muchos consideran antidemocráticas. Hay que explicar los motivos de ese cambio, para evitar un perjuicio a la credibilidad de la UE. Al fin y al cabo, el sistema de Spitzenkandidaten se introdujo en 2014 para contrarrestar la percepción de que la UE padece un déficit democrático.

La lucha por el liderazgo también intensificó un choque de perspectivas en lo relacionado con las fuentes de legitimidad de la UE. Mientras los estados miembros con una cultura parlamentaria fuerte consideran que las designaciones para los más altos cargos de la UE deben basarse en los resultados de la elección de mayo para el Parlamento Europeo, otros (por ejemplo Francia) consideran que la experiencia ejecutiva es mucho más importante que el vínculo con esos resultados. Naturalmente, idear un proceso consensuado para la selección de la dirigencia de la UE llevará tiempo. Pese al revés de este año, hay que preservar el principio del sistema de Spitzenkandidaten y combinarlo en las próximas elecciones con otras listas transnacionales de candidatos con respaldo de estructuras partidarias paneuropeas más fuertes. Además de eso, la UE también debe fortalecer el papel del Parlamento Europeo.

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