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Una forma mejor de luchar contra el cambio climático

NUEVA YORK – De todas las regiones más importantes del mundo, Europa es la que más se esfuerza por aplicar políticas encaminadas a contrarrestar el cambio climático causado por el hombre. Sin embargo, la piedra angular del planteamiento de Europa, el régimen de comercio de derechos de emisión de los gases que provocan el efecto de invernadero y causan el cambio climático, tiene problemas. Esa experiencia sugiere una estrategia mejor tanto para Europa como para el resto del mundo.

La historia fundamental del cambio climático causado por el hombre está resultando cada vez más clara al público mundial. Varios gases, incluidos el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, calientan el planeta a medida que aumentan sus concentraciones en la atmósfera. Al crecer la economía mundial, aumentan también las emisiones de dichos gases, lo que acelera el ritmo del cambio climático causado por el hombre.

El principal gas de los que provocan el efecto de invernadero es el dióxido de carbono. La mayoría de las emisiones de CO2 son consecuencia de la quema de combustibles fósiles –carbón, petróleo y gas natural– para producir energía, cuyo consumo mundial está aumentando con el crecimiento de la economía. A consecuencia de ello, vamos camino de tener niveles peligrosos de CO2 en la atmósfera.

Hace veinte años, el mundo acordó reducir en gran medida las emisiones de CO2 y otros gases que provocan el efecto de invernadero, pero se han logrado pocos avances al respecto. Al contrario, el rápido crecimiento de las economías en ascenso, en particular China, que quema carbón, ha hecho que las emisiones de CO2 se hayan disparado.