¿Penalizar el consentimiento?

LONDRES – El Parlamento del Canadá está debatiendo un nuevo proyecto de ley contra la prostitución. La legislación propuesta, titulada “Ley de Protección de las Comunidades y las Personas Explotadas”, penalizaría la compra de “servicios sexuales”. Para quienes no estén seguros de lo que podría constituir un servicio sexual, el Departamento de Justicia del Canadá ofrece una útil definición de ese término que incluye el lap-dancing, pero no el striptease ni los “actos relacionados con la producción de pornografía”.

El Canadá no es el único país que intenta penalizar las relaciones sexuales de carácter comercial entre adultos consintientes. Más de 120 países penalizan algunos aspectos del trabajo sexual y su ejercicio en las calles, incluidos trece que, como el proyecto de ley canadiense, penalizan también al cliente y ocho en los que se considera la posesión de un condón prueba de trabajo sexual y, por tanto, punible.

Si bien el Senado francés revocó recientemente una ley similar, varios países europeos están siguiendo adelante al respecto. En el pasado mes de febrero, el Parlamento Europeo aprobó una resolución para ilegalizar la compra de servicios sexuales a toda persona menor de 21 años de edad.

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